Archive for 28 abril 2009

DESTACAMENTO OESTE (Station West). 1948. Valoración final: 7

abril 28, 2009
En un pueblo se ha producido unos robos de oro, y dos asesinatos en las personas de los soldados que lo transportaban.
Un día llega un forastero que desea ganar dinero lo más rápidamente posible, por lo que le pide a la dueña del saloom un trabajo como su “chico para todo”.

Originalilla película del oeste, no en vano, aunque tiene todos los elementos del más genuino far west, más bien se trata de un thriller, también con sus atractivas constantes de intriga y suspense.
Es interesante siempre, dada la historia y el argumento, sustentado en un perfecto guión que no deja cabos sueltos y contiene estupendos diálogos a cargo de magníficos intérpretes (Dick Powell,
Agnes Moorehead, Burl Ives, Jane Greer, bellísima…), no estando las féminas por debajo (en méritos interpretativos quiero decir…) de sus colegas masculinos, cosa que casi siempre suele suceder en este género rey cinematográfico.


Pero es verdad que, a veces, se hace un poco extraña, no por no entenderse el argumento, repito, sino porque el espectador no sabe con certeza a qué carta quedarse. Y esto puede resultar algo molesto si se es un tanto impaciente o conservador, pero resulta de lo más atrayente si uno/a se deja embargar, embaucar ante lo desconocido o más bien incierto.
Es muy entretenida y el último minuto es bonito y poético de verdad.
Burl Ives, que por esas fechas ya comenzaba a despuntar como actor pero que ya tenía una bien ganada fama de maravilloso cantante, con una de las más poderosas y timbradas voces, demuestra aquí que, en efecto, no sólo no estaba sobrevalorado, sino que incluso era mejor de lo que habían comentado. Canta de maravilla dejando al personal con la boca abierta.

Un film muy agradable y ameno, con buenos apuntes psicológicos de sus personajes, y que deja un grato recuerdo tras su visión. Y eso que el director, Sidney Landfield, no es muy conocido ni reconocido, pero atinó con los mimbres de que disponía y logró un buen trabajo.

KID BLUE. 1973. Valoración: 5

abril 25, 2009
“Kid Blue” es un joven salteador de trenes.
Está cansado de llevar esta vida y se traslada a un pacífico pueblo donde nadie le conoce, dispuesto a encontrar trabajo.
Una vez instalado chocará contra el mal carácter del sheriff de la ciudad, a quien no le cae nada bien.

Extraña e inclasificable película, aunque se puede decir que se trata de un western. Atípico, pero un western.
Es de la clase de películas que se realizaban en los comienzos de los setenta, con personajes que no eran héroes precísamente, y que eran al mismo tiempo buenos y malos. Films de personajes ambiguos, de mucho calado psicológico, que se movían entre la frontera del bien y del mal, actuando según su particular códido de conducta y siempre con el primigenio sentimiento de supervivencia en un mundo duro e inclemente, al que debían día tras día conquistar.
Tiene un buen punto de partida y da la impresion al comienzo que se deslizará en unos felices terrenos donde el clasicismo y el cine moderno de comienzos de la década de los setenta se entremezclarán con fortuna. Sin embargo, a esta cinta le falta lo principal: un buen guión. El que nos ocupa está lleno de fallos y el intento, digo yo, de desmitificación del género rey, queda en banal e insuficiente.

La realización, de James Frawley, que alguna que otra vez sí consiguió convencer, es plana, desaprovechando el buen material que tiene en las manos: fotografía, actores…
Una pena, pero finalmente creo con sinceridad que no merece la pena más allá de ver a Dennis Hopper en uno de sus más bien pocos pero curiosos papeles protagonistas.
Muy bien Warren Oates y Ben Johnson, siempre por encima de sus personajes y del guión con el que deben lidiar.

CUATRO CARAS DEL OESTE (Four Faces West). 1948. Valoración: 7

abril 22, 2009
Se narra el enfrentamiento entre un fuera de la ley honesto y un “sheriff corrupto”. Este, presionado políticamente, intenta atrapar por todos los medios al fugitivo, hombre que no duda en no huir por prestar ayuda a un necesitado.

Muy bonito western, aparentemente de serie B, y en efecto, industrialmente así pudiera ser, pero rico en positivos elementos, tanto cinematográficos como estríctamente humanos.
Por medio de una historia de persecución por parte de la Ley a un fuera de la ley con un código del honor que no le hace dudar en perder tiempo para intentar ayudar a una familia mexicana enferma de difteria, asistimos, gracias a una sorprendente, inteligente y muy estimable dirección de Aldred E. Green, un realizador esmerado que no tuvo mucha suerte en el mundo del cine, a una serie de felices situaciones, muy amenas, que hacen de esta cinta un producto entretenídísimo y muy destacable en el western de los años cuarenta.

Y es que las interpretaciones son muy buenas, con un Charles Bickford sobresaliente, un Joseph Calleia sinuoso y peligroso, y una Frances Dee (esposa en la vida real del protagonista, Joel Mcrea), bellísima y de gran importancia en la historia.

Pero también es muy destacable las extraordinarias y muy diferentes partituras musicales de Paul Sawtell, unas veces intimista, otras otorgándole una atractiva épica, como en las escenas del protagonista tratando de eludir a la Ley a lomos de su caballo por un desierto interminable, y otras de gran calado humano, de gran emotividad, utilizando coros masculinos y femeninos.

Otro dato a destacar es la preciosa fotografía en blanco y negro.
En resumen, un excelente western, quizás no muy famoso, pero claro representativo del buen hacer del cine de Hollywood de la década de los cuarenta.
Y como curiosidad, ganas me dan de destacar la mayor peculiaridad de la película, algo sorprendente en una cinta ambientada en el far west, y que deja un tanto perplejo una vez se da cuenta uno/a de ello, pero que yo no voy a contar aquí pues sería una faena al dar demasiadas pistas de cómo puede finalizar la peli. Y no lo voy a hacer, claro.

LADRONES DE TRENES (Train robbers, the). 1973. Valoración: 6,50

abril 19, 2009
Lanye y sus tres compañeros acceden a ayudar a la viuda Lowe a recuperar medio millón en oro, robado de un tren por su difunto marido.
Otros dos se unen a Lane atraídos por la recompensa, pero hay más personas que codician ese oro, nada menos que veinte hombres armados, algunos de ellos compañeros del autor del robo.


Western clásico rodado por el bueno de Burt Kennedy, magnífico guionista, autor de memorables obras puestas en escena por excelentes realizadores, que como director no consiguió trascender aunque siempre fue sobrio y eficaz, aunque al final de su etapa se escoró peligrosamente hacia el western más bien cómico aunque ameno y entretenido.
En esta ocasión todavía le movían serias aspiraciones para llegar a ser un realizador de westerns imperecederos, aunque el resultado no pueda ser considerado como satisfactorio. O simplemente eso, satisfactorio, sin más.
A pesar de contar con un magnífico elenco de intérpretes, machotes westernmens, que acompañan al bellezón de Ann-Margret, todavía espléndida en su belleza sin marchitar, lo cierto es que claramente va de más a menos.

Comienza muy interesante, se dan a conocer de forma amena los diversos personajes, pero finaliza de forma algo cargante, sin duda por las carencias de Kennedy al no poder elevar la calidad de un guión más bien escaso, no demasiado desarrollado, que deja insatisfecho al fiel seguidor del cine del far west.
No obstante hay suficientes elementos como para pasar un rato más o menos agradable si no se le exige demasiado: la impresionante fotografía, la banda musical, Ann-Margret, todo un placer para la vista, el Duke Wayne, siempre en su sitio, Ben Johhnson, Rod Taylor, Ricardo Montalbán, Neville Brand…, pero se aprecia un cierto malestar por lo que pudo ser y no es.
Irregular en su desarrollo, con algunos buenos momentos y otros de cierta cansina chanza que a veces pretende hacer reír y provoca en ocasiones algún bostezo.
Pero se puede ver y no molesta, vaya eso por delante.

CORONER CREEK. 1948. Valoración: 6,50

abril 16, 2009

Un hombre espera en un pueblo a su prometida días antes de contraer matrimonio. Sin embargo, la diligencia en que iba la mujer es asaltada por un grupo de indios capitaneado por un hombre blanco. Todos los pasajeros y escoltas son asesinados, robando el dinero.
El prometido sólo sabe que el hombre blanco era alto, rubio y con una cicatriz en el rostro.
Inicia su búsqueda, hasta llegar a Coroner Creek, un pueblo donde cree que se ubica el asesino.


Majo western, con poco presupuesto, pero realizado con oficio por Ray Enright, un hombre experimentado en mil batallas y que consiguió alguna muy estimable obra.
En esta ocasión el desarrollo de la historia no es del todo deseable por cuanto es irregular su ritmo, pero la tensión y hasta un logrado suspense está conseguido. Además, hay momentos de extrema violencia, como cuando el protagonista es apresado y le rompen los dedos de la mano derecha para dejarle inservible para la lucha armada, y un poco después hace lo propio con su oponente, oyéndose el crujir de los dedos rotos mientras se le ve el rostro al protagonista.

Una escena en verdad dura y con alta puntuación de crueldad, que no es muy común en el western pero que otorga credibilidad al argumento, un elemento más de un competente guión que no se va por las ramas e interesa en todo momento al espectador.
Sí, sin duda se trata de una peli del oeste pura serie B, pero sobria y eficaz, que deja un buen sabor de boca. Si hubiera tenido un ritmo más intenso y constante estaríamos hablando ahora de una cinta excelente.
Buenos “secundarios” como Wallace Ford, George McCready y/o el siempre duro Forres Tucker.

PAT GARRET AND BILLY THE KID. 1973

abril 13, 2009
El sheriff Pat Garret, amigo de Billy el Niño, un hombre honesto pero presto a dilucidar sus cuitas con el revólver, se enfrentan al querer el primero apresar al segundo.

No me sorprendería, Pat, que Billy te volara la cabeza de un tiro: siempre has sido un padre para él“.
Excelente film del maestro Sam Peckinpah, al decir de muchos críticos, la obra maestra suya. Cuestión de opiniones pues para comenzar, yo prefiero “Grupo salvaje“, que quizás formalmente no sea tan completa como esta que nos ocupa, pero que me gustó más.
Pero es un buen ejemplo del cine de Peckinpah, con todas sus contantes,virtudes y casi ningún defecto, por lo que su visión constituye un aliciente positivo por diversas razones.
Como punto número uno, por comenzar por algo, es una certera visión del mundo ya crepuscular del far west, con los cambios de todo tipo que el progreso conlleva. Los personajes ven claramente que ya no pertenecen a dicho futuro próximo, con un espíritu tan alejado en fondo y forma del que ellos conocen y han experimentado a lo largo de décadas.

Como segundo punto, es un canto a la amistad entre, principalmente, dos hombres. Uno ya adulto y el otro joven (en este caso no tan joven pues está claro que Kris Kristofferson tiene algo más edad de la que tuvo realmente Billy el Niño en la realidad…). Una amistad rota por los acontecimientos, ajenos al cariño y respeto que se profesan, pero que harán que se tengan que enfrentar a muerte.
Puede que un pelo larga, más que nada por lo extenso de los personajes y ciertas escenas marcas de la casa Peckinpah, un tanto alargadas, preciosistas, donde se regodea el maestro mostrándonos su maestría en la puesta en escena. Pero el autor tiene la necesidad de contarnos muchas cosas y tomarse su tiempo para ello, por lo que no se le debe tomar en cuenta pues convence en su propuesta y al fin y al cabo nos ofrece un trabajo entretenido, emocionante, sensible, y bastante violento.
Magníficos “secundarios” como Jack Elam, Chill Wills, aquí muy mayor, Kathy Jurado, etc, etc.
Una magna obra de esas que ya no se hacen y que conviene ver en pantalla grande.
A mencionar la labor de Bob Dylan, que aquí está magnífico como músico y penoso como actor, siendo este film su tumba en cuanto a aspiraciones como intérprete.

CIELO AMARILLO (Yellow sky). 1948. Valoración: 7

abril 9, 2009
Un grupo de forajidos, antiguos combatientes de la Guerra Civil
Perseguidos por las fuerzas de la Ley, se adentran en un peligrosísimo desierto.
Cuando ya no pueden más, descubren un pueblo abandonado: “Cielo amarillo”.
En las afueras viven dos únicas personas, un viejo y su nieta, una indómita y bonita muchacha de armas tomar.
Los forajidos se extrañan de que vivan allí, en medio de la nada, comprobando que en realidad están extrayendo oro.

Excelente western, ejemplarmente dirigido por el maestro William A. Wellman.
Magistr
almente interpretada por un grupo de soberbios actores (Gregory Peck, un brillantísimo Richard Widmark taciturno y siempre pendiente de su imprevisible jefe, Harry (Henry Morgan), y una Anne Baxter como siempre estupenda, y con pocos pero magníficos diálogos, “Cielo amarillo” constituye un auténtico placer, sobre todo en su prmera mitad, la huida a través del desierto, una auténtica lección de cine desde el punto de vista técnico, con un montaje y planificación que ha pasado a la historia del cine por su sobriedad y fuerza dramática.
Una joya que tiene en sus diálogos y miradas, a veces furtivas, otras a los ojos, una magistral lección de cine, que fue tomada por cineastas que posteriormente siguieron sus pautas. Esoy hablando de gente como Budd Boetticher y/o el mismísimo Anthoy Mann, con el que tiene numerosos puntos de convergencia, aunque Mann contó casi siempre con la inestimable ayuda del color, el maravillos Technicolor de la época, que realzó y de qué manera los maravillosso paisjes en los que solía situar sus apasionantes historias.

Esta de ahora, “Cielo amarillo“, está repleta de perdedores, de gente a los que la guerra civil relegó y desmoralizó, haciéndoles ver o creer que el camino del crimen era el más corto y sencillo para lograr una vida más corta pero mejor.
Una cinta que si no se ha visto, hay que intentar ver y así, admirar en todo su sentido, cinematográfico y hasta vital, no en vano se ponen ante nuestros ojos diversos temas como la dualidad “el Bien y el mal frente a frente”, donde a veces se confunden, hasta un final, donde cada personaje tiene lo que ha buscado, el camino que ha elegido. ¿La redención, la perdición, una futura vida llena de paz o de sentir a la Ley apegada a la cola de su caballo?
Un soberbio final a tres bandas marca la verdad.

LA SOGA DE LA HORCA (Cahill: United States Marshal). 1973. Valoración: 6

abril 6, 2009

Un viejo sheriff debe perseguir a su propio hijo por el asesinato de un hombre cuando huyó, en compañía de unos criminales desaprensivos, de la cárcel, donde había sido recluido tras una noche de borrachera.
El hijo no es culpable, pero él no lo sabe.

Un film menor del oeste, de esos que Andrew V. McLaglen, hijo del gran Víctor, hermano del alma de John Wayne, hizo durante los años sesenta y setenta como churros, o casi casi.

Ciertamente no tiene nada de especial, pero cuenta con el gran Wayne y un buen puñado de excelentes intérpretes propios del género del far west, casi todos de la camada McLaglen-Wayne (Paul Fix, Neville Brand, Denver Pyle, Harry Carey Jr..). Viejos amigos que se juntaban, se lo pasaban bien y cobraban dinero haciendo lo que más les gustaba.


El argumento no es nada del otro mundo, con un guión convencional y una dirección mediocre, pero se ve bien por el buen hacer de sus más bien veteranos (o muy veteranos) intérpretes, con el añadido del joven Gary Grimes, por esta época un valor en alza en el que se tenían depositadas muchas esperanzas y que prácticamente desapareció un buen día sin dejar mucho rastro.
Preciosa fotografía, bellísimos paisajes, bonita música.
En fin, un western agradable, poco imaginativo, donde la originalidad brilla por su ausencia, aunque el final sí que se escapa de lo trillado.

AL SUR DE SAN LUIS (South of St. Louis). 1948. Valoración: 7

abril 2, 2009
Tres amigos y socios ven como su rancho se destruye mientras que la rabia de la guerra civil esta encendida.
Necesitando el dinero recomenzar una nueva vida, terminan enrolándose para el ejército confederado.
Sin embargo, cada hombre desea algo diferente, poniéndose los amigos en desacuerdo.

Una extraordinaria acción en la que se combinan en exactas dosis la ternura y el odio.
Tres amigos inseparables son arrastrados a la guerra de Secesión americana y a través de ella llegan a enfrentarse…pero se impone la amistad.
Yanquis y Sudistas empeñados en la lucha y entre ambos ejércitos pandillas de desalmados imponiendo su terror
“.

Así rezaba la publicidad del programa de mano del Cine Coso.
Entretenidísimo western, muy bien dirigido por Ray Enright y con escenas de acción logradísimas (la pelea final es de antología, con las espuelas brillando en primer plano mientras se van acercando a sus enemigos).
La psicología de los personajes está muy bien definida, comprendiéndose perfectamente sus motivaciones.

La historia, gracias a un competente guión, se sigue bien, entre otras cosas por tratarse de una historia humana, con la amistad como principal virtud. Una amistad que aunque se quebrara, se recuperaría al final (quizás), si fuera necesario.
Excelentes interpretaciones (Zachary Scott compone un malo lleno de matices), preciosa fotografía a todo color.
Una película francamente agradable, que quizás con el paso del tiempo se llegue a olvidar, sobre todo en el apartado del argumento, no así sus positivas sensaciones de un trabajo bien hecho, sobrio y eficaz.