Archive for 29 julio 2009

JOE KIDD. 1972. Valoración: 6,65

julio 29, 2009
Un adinerado aristócrata estadounidense llamado Frank Harlam contrata los servicios de un pistolero vagabundo, Joe Kidd, para que acabe con un grupo de bandidos mexicanos, a las órdenes de Luis Charma, que asola la región.
Frank acepta, pero pronto se da cuenta de quién y cómo se las gasta su jefe, un hombre violento, cruel e injusto con los desfavorecidos.


Uno de los últimpos films del gran John Sturges, y el penúltimo western salido de sus manos.
Todavía conserva su buen pulso y logra una cinta, quizás menor, pero disfrutable gracias al añejo y sabroso sabor a clásico que le otorgan sus a ratos brillantes fotogramas.
Es un tanto irregular, pero gusta primero por el argumento, quizás no demasiado original, al fin y al cabo se trata de lo de siempre, un jefe malo que contrata a un presunto malhechor o así para llevar a cabo un sucio trabajo, encontrándose el jerifalte con el código del honor de su “trabajador”, que se pasa, lógicamente, al lado contrario tras ver las putadas que aquél ejerce contra todo subordinado y/o adversario de todo tipo.
Pero la narración es diáfana, nítida, con una exposición de los hechos asequible a cualquier espectador, amén de exponer la psicología de los personajes de forma clara, sin tapujos ni reminiscencias filosóficas obtusas que hagan se pierda la cara a lo importante, la acción pura y desenfrenada entre personas antagonistas que buscan cosas bien distintas en la vida.

Un ejemplar elenco interpretativo eleva la calidad media del film, con un Robert Duvall que ya en este film da muestras de lo que llegaría a ser con un poquito más de tiempo, añandiéndosele hombres como John Saxon, y/o duros como Don Stroud.
Los rígidos y secos paisajes de Alabama Hills, Lone Pine, California, USA; Buttermilk Country, Inyo National Forest y/o Old Tucson, Tucson, Arizona, USA determinan muy físicamente los hechos, siendo un personaje más y de vital importancia.
Un western que gusta y se disfruta fácilmente, por obra y gracia de uno de los grandes en este gran género: John Sturges, todavía en forma viendo lo visto.

CALLE DE LOS CONFLICTOS, LA (Abilene Town). 1946. Valoración: 6,40

julio 26, 2009
Abilene es una ciudad un tanto caótica, famosa en el far west por ser una de las principales (y en esta época, de las pocas) a las dirigen los vaqueros el ganado vacuno para su venta y distribución. Con ello los dueños de los salooms y de las tiendas de lugar, obtienen pingües beneficios, pero también numerosa gente se lleva un balazo o paliza. Y es que el alcohol es uno de los bienes más considerados y ya se sabe lo que ello conlleva y trae.
El sheriff del lugar es un ya algo viejo señor, muy cobarde y que no mueve una paja para que la situación cambie. Pero su comisario, un antiguo ganadero que se arruinó, sí que piensa que debe hacer algo al respecto.
Poco a poco, y con la ayuda de las buenas gentes del lugar y, sobre todo, de los granjeros recién llegados, plantará cara jugándose el físico.

“- Sí señor, yo le atraparé.
– Pero hombre, si es un asesino, no podrás con él.
– Pero bueno, ¿qué te crees que soy, una abejita?
– Lo tienes todo menos el aguijón
“.

Mediocre western dirigido, como en él era norma de la casa, sin imaginación ni inspiración alguna por Edwin L. Marin.
Es modesto en su ambición, aunque tiene muchos intérpretes y extras. Y es movida, pero resulta insuficiente para que sea recordada más allá del momento de su visión.
Lo único bueno que tiene, junto con el buen plantel de “secundarios”, donde brilla una vez más Edgar Buchanan, en el papel de sheriff cobarde, y el aquí joven Lloyd Bridges, bien en sus diálogos con la jovencísima Rhonda Fleming, es que la peli va de menos a más.

Y es que la primera mitad no puede ser más sosa. Ritmo lento, apenas algún suceso feliz, algo insulso, y más canciones a cargo de Ann Dvorak de las que se debería permitir en un western que no sea un musical.
Sin embargo, hacia la segunda mitad, el western más o menos férreo se presenta y comienza a interesar, y sin ser nada especialmente buena, sí que cumple con su función de entretener. Hay espectaculares escenas de estampidas (provocadas por los vaqueros, que aqui son los villanos), que a su paso arrasan con inocentes colonos, aplastándolos sin piedad.
Por ello el sabor final es aceptable y se llega al aprobado.
Pero es una peli mediana, que no contribuyó precisamente a aumentar la calidad del género.

JOHN WAYNE Y LOS COWBOYS (Cowboys, the). 1972. Valoración: 6,65

julio 23, 2009
Will Andersen necesita llevar su ganado desde su rancho a la ciudad antes de que lleguen las nieves.
Es un difícil recorrido y los vaqueros con los que contaba le abandonan al ser descubierto un filón de oro en un lugar próximo.
Por ello se ve obligado a reclutar a una pandilla de mozalbetes que no han desempeñado ese trabajo nunca.

Bonita cinta, dirigida con bastante parsimonia, pero también sensibilidad, por el experimentado Mark Rydell, primero actor y viejo amigo de John Wayne, y en esta época estimado director de un puñado de buenas obras.
No hay más que ver el film para darse cuenta fácilmente de que está creada a/para mayor gloria del gran Wayne, pero no sólo es un sentido homenaje a este gigante del western y del cine en general, sino que se ha tenido mucho cuidado de ofrecer un producto de calidad, aunque no esté entre los mejores de la filmografía de ambos.
Se sigue con interés debido a lo novedoso del argumento.
Los paisajes son espectaculares, preciosos (Castle Rock, Colorado, USA; Chama, New Mexico, USA; Colorado, USA; Galisteo, New Mexico, USA; Pagosa Springs, Colorado, USA..entre otros), brillantemente fotografiados por el gran Robert Surtees, habitual de la filmografía del gran Eastwood. Pero tampoco se queda atrás la impresionante y preciosa partitura musical de John Williams, también habitual más tarde de otro genio: Steven Spielberg.

Quizas en algún momento la acción parezca estancarse, pero es a propósito, pues las jornadas laborales de los vaqueros son como están descritas en la cinta. Cuando la acción se intensifica, las escenas son arrolladoras, de una violencia incontenible.
Buen reparto, combinando los intérpretes veteranos, donde sobresale una vez más el más tarde excelente característico Bruce Dern, junto a jóvenes de la talla de por ejemplo, Robert Carradine, hermano menor del finado y siempre recordado David.
Un film, quizás menor dentro de la filmografía de John Wayne, pero muy representativo del espíritu que acompañó a la gran mayoría de sus personajes.

ESTAMPIDA (Stampede). 1949. Valoración: 6

julio 20, 2009
Dos hermanos poseen un rancho en California, pero deben usar los pastizales que hay alrededor para que beban agua.
Stanely y Le Roy venden esta tierra a colonos que han llegado, con los que problemas comienzan pues la subsistencia está en juego.

Mediocre, pero simpático, western.
Una de esas películas que se ven y se olvidan acto seguido, pero que resultan agradables a la vista, fácilmente asimilables y con escenas que mientras se ven se disfrutan de lo lindo.
Está dirigida por uno de los más prolíficos realizadores de western de toda la historia, el honrado pero casi nulo imaginativo Lesley Selander, que también en los seriales se movía como pez en el agua.

Rod Cameron, en el mejor momento de su carrera, daba perfectamente el tipo para su recio papel, aunque su cara de piedra no expresaba apenas más emoción que el buen sabor que sentía cuando tomaba el bacon junto al café recién hecho tras una dura jornada guiando ganado.
Por lo demás, poca cosa, si exceptuamos la escena de la estampida, bien rodada, con fuerza y espectacularidad. Los extras tuvieron trabajo arriesgado, ¡vive Dios!.

JORY. 1972. Valoración: 4

julio 15, 2009

Un muchacho se ve obligado a convertirse en un hombre, al quedarse huérfano en el viejo Oeste.
Deberá sortear peligros mientras va conociendo todo tipo de personas y personajes.


Muy mediocre western coproducido entre México y USA, dirigido puede que con esfuerzo pero sin ninguna mordiente ni imaginación por Jorge Fons, que no sé exáctamente lo que tenía ambicionado con la realización de este casi ignoto film.
El caso es que se ha visto muy poco por ahí, dada la inconsistencia de la empresa y lo poco entretenida y amena que resulta.


Tan sólo se pueden salvar algunas escenas particularmente violentas, y no porque estén bien rodadas, sino porque al menos le sacan a uno de un gran sopor.
No, no gusta este film muy menor, que estaba pensado, dado lo barato que es, para que reportara beneficios económicos. No creo que lo consiguiera, francamente, aunque no tengo datos.
Localizaciones en Durango y Torreón, Coahuíla, México y protagonizada por el aquí muy jovencito Bobby Benson, que parecía llegaría lejos en esto del cine. Pero no…

LA DAMA QUE CONQUISTÓ EL OESTE (Gal Who Took the West, the). 1949. Valoración: 6

julio 11, 2009
En California existe un valle próspero donde los O’Hara son los dueños desde hace mucho tiempo.
En estos momentos dos primos (de parenteco, me refiero) se disputan la totalidad de la tierra. Ambos siempre están peleados y si no fuera por su abuelo se matarían sin dudarlo.
Así están las cosas cuando llega a la ciudad una cantante de ópera contratada por el abuelo, que no es precisamente como todos creían. Me refiero que estaban esperando una mujer gorda y grande. Pero no, se trata de una muchacha muy bonita y valiente.
Sin embargo, sus intenciones no están claras. Pero eso sí, ella tiene la solución al conflicto.

Entretenido western menor, rodada de forma rutinaria pero esforzada por Frederick de Cordova (sí, con v), que casi casi es una comedia. Es un western, claro, tiene todos sus elementos, pero la historia está narrada no desde la violencia áspera sino desde el punto de vista romántico de una mujer que se encuentra en medio de dos rudos hombres dispuestos a matarse por ella.
La cinta es liviana y no tiene nada realmente destacable aunque el aspecto técnico es competente habiendo muy buen gusto para el vestuario, peluquería y decoración de interiores.
Pero todo es mediocre como puro entretenimiento me refiero, siendo olvidable al cien por cien, por mucho que el guión, ¡oh, sorpresa! estuviera nonimado al mejor guión estadounidense del año.
Pero todo lo que sucede está narrado de forma más o menos simpática, pero sin mayor calado ni interés.
Tan sólo está bien, por la puesta en escena, la pelea final a puñetazos entre los dos primos. Está muy bien coreografiada e induce a la sonrisa. También está conseguido lo que sucede en el teatro donde la protagonista finalmente actuará.
Por lo demás, y aparte de la agreste belleza de las tierras de Calabasa, California, donde se rodaron los exteriores, sólo destacaría el buen trabajo, norma de la casa, de Yvonne de Carlo, una gran actriz que hizo muchas medianías como ésta.

JUEZ DE LA HORCA, EL (Life and times of judge Roy Bean, the). 1972

julio 8, 2009
Roy Bean, un ladrón de bancos, se autonombra juez de un diminuto poblado al Oeste del río Pecos.
Empezará a imponer “su” ley, a consecuencia de la cual muchos hombres, incluso inocentes “que pasaban por allí”, morián ahorcados por sus estrafalarias sentencias.
Sólo hay una persona a la cual rinde pleitesía, la famosa artista Lily Dantry, a quien venera en la distancia.

Especie de remake de la célebre “El forastero“, de William Wyler, de la que ya hemos hablado en este humilde blog.
En aquella ocasión el personaje del juez Roy Bean, importantísimo e imprescindible en la historia, era el segundo más importante, esto es, no era el protagonista. Y en esta ocasión, sí.
Este juez, Bean, existió realmente y John Huston, al que ya se sabe le gustaban preferentemente los personajes perdedores, aborda la historia de forma más realista, sucia y oscura que lo hiciera Wyler, pero también con su particular lirismo.


El resultado final es una obra no tan redonda como la primigenia, no tan brillante y magistral, y sí más irregular, pero francamente estimulante y, sobre todo, tremendamente entretenida y amena.
Mezlca, como buen narrador cinematográfico que se precie, la realidad con la leyenda, y consigue gracias a un ritmo sostenido y la sinfin presencia de grandes intérpretes (Newman, la gran Ava Gardner, Keatch, Bissett, McDowall…), un excitante film, con momentos sobrecogedores, llenos del peculiar humor excéntrico del personaje del juez y allegados, con otros menos memorables e incluso sobrantes.
La película está considerada de forma unánime por los críticos como menor dentro de la filmografía de Huston, y creo que bien pudieran tener razón, pero siempre es conveniente revisitar este trabajo, al ser fresco y divertido a la par que espectacular en algunos tramos.
En mi opinión no convence del todo, pero es agradecida y siempre deja un buen sabor de boca.

CODICIA DE ORO (Lust for Gold). 1949

julio 5, 2009

Jacob, un inmigrante, apodado “el alemán”, encuentra una mina de oro perdida en Arizona.
Jacob, de naturaleza es bueno, pero la codicia le hará perder sus valores, poniendo en peligro su amor, su vida y la de los demás.

Muy entretenida película, que combina sabiamente y con gran fuerza dramática y paulatina tensión, el cine propiamente de aventuras con el western. Pero también el drama intenso.
Muy bien dirigida, con mano firme y sentido de la precisión, por S. Sylvan Simon, casi casi un desconocido, pero que al menos con este film demostró que estaba preparado para cualquier difícil empresa, resulta en todo momento de gran interés dado la magnífica narración por mor de un exquisito y completo guión donde no falta de nada.

Los intérpretes están todo/as ello/as soberbios, destacando a sus ilustres característicos y también al dúo protagonista, la siempre excelente Ida Lupino, que bordaba personajes como este y Glenn Ford, de nuevo ambigüo y atormentado por la fiebre del oro, por su codicia, capaz de destruirle tanto a él como a los que le conocen y hasta quieren y/o aprecian.
El clímax va in-crescendo, llegando a momentos asfixiantes.
El único pero que se le podría poner son los decorados, que cantan bastante (altas montañas, en realidad rodadas en estudio), pero que hasta resultan bonitos en su ingenuidad artística.
Una gran película, que deja un recuerdo imborrable, si no su desarrollo, escena a escena, sí su intensidad.

MOLLY AND LAWLESS JOHN. 1972. Valoración: 4

julio 2, 2009
Molly, la esposa tímida, románica e insatisfecha de un sheriff arrogante que trabaja en la frontera, se enamora de un preso retenido por su marido.
Este preso es un guapo joven llamado Johnny, que se aprovecha de la compasión de Molly y la convence para ayudarlo a fugarse.
Molly ayuda a escaparse a Johnny y comienza la huida junto a él, pero pronto comprueba que en realidad sólo le ha utilizado.

Un western decididamente menor, nada desdeñable, pero sí insatisfactorio.
Está dirigido esforzadamente por Gary Nelson, que trata de dotarle de personalidad al irregular conjunto, pero no convence del todo, aunque el resultado final es honesto y digno.
La idea está bien y se aparta un tanto de la mayor parte de los westerns, a excepción quizás de los realizados por Boetticher. Pero su resolución formal, su acabado técnico es algo pobre, propio de los westerns de serie B.
Bien los intérpretes, con un estimable trío protagonista: Vera Miles, Sam Elliott y Clu Gulager, acompañados del excelente característico John Anderson.

La canción “Take Me Home“, cantada por Marilyn Bergman, fue nominada a los Globos de Oro.
Importancia tiene en el argumento el árido paisaje por donde deambulan los personajes, sitos en territorio de New México (Cerrillos, Las Cruces, Pecos, el pueblo de Santa Clara…).
Una película que, en su acabado, no pasa western menor serie B, pero que tiene bastante sustancia por mor de unos buenos diálogos y un interesante aunque finalmente no redondo, planteamiento.