Archive for the ‘Allan Mowbray’ Category

CARAVANA DE PAZ (CARAVANA DE VALIENTES) (WAGON MASTER). 1950

octubre 15, 2009

Travis y Sandy, dos jóvenes tratantes de caballos, aceptan la oferta de guiar a un grupo de mormones que pretenden instalarse en el Oeste, para cultivar tierras fértiles.
La caravana emprende un dificultoso viaje por parajes desérticos.
Pronto se les unirá un trío de artistas ambulantes, compuesto por una pareja mayor y la joven Denver, de quien Travis no tarda en enamorarse.
Pero su encuentro con los Clegg, forajidos a quienes persigue la justicia, agravará la situación.

Excelente film de John Ford, por muchos considerado como cinta menor dentro de su filmografía, y un western bastante extraño.
La razón de ello es que se trata de un western en verdad diferente al resto por cuanto no hay apenas tiros ni acción. Casi todo es introspección psicológica y está rodada como si fuera un documental, al menos gran parte de ella.
Cuando la violencia aparece (a cargo del personaje muy bien interpretado por James Arness) es ruda y fea, siendo las peleas sucias y especiamente realistas, lo que tampoco ayuda a la fácil digestión por parte del espectador medio, que siempre prefiere algo más convencional y facilón.

Pero se trata de una buena película, que tiene todas las constantes de su autor: la violencia, la poesía de los entrañables personajes y la madre tierra, el afán de superación que se logra mediante la solidaridad entre las buenas gentes…
Soberbio Ben Johnson, un magistral actor siempre pero al que cuesta verle de protagonista. En este caso lo es y hasta logra no se le eche en falta al “Chon” Wayne.
Memorable fotografía en blanco y negro a cargo de Bert Glennon, que saca partido de impresionantes paisajes de Utah (USA), donde no podía faltar “su” Monument Valley, en este caso un personaje más en la historia.
Buena banda sonora de Richard Hageman.

PASIÓN DE LOS FUERTES ((My darling Clementine) 1946

febrero 19, 2009

Wyatt Earp, con ayuda del pistolero alcohólico Doc Holiday y de sus hermanos y parientes, deberán enfrentarse al clan Clanton, en O.K. Corrall.

TIERRA DE VALIENTES, DE CORAZONES INTRÉPIDOS, Y DE DEDOS PUESTOS EN EL GATILLO.
sÓLO jOHN fORD, PODÍA PRODUCIR ESTA PELÍCULA CON TODA LA GRANDEZA Y ACCIÓN DEL VIEJO oESTE AMERICANO
.”

Así decía el programa de mano del cine Avenida.

“- ¿Alguna vez has estado enamorado, Mac?
– No, siempre he sido camarero
“.

Excelente western del gran maestro John Ford, quizás uno de los mejores de la historia.
No es un film espectacular, con muchos tiros y acción, sino emimentemente reflexivo, al menos en su primeer tercio. Un primer tercio donde el espectador va conociendo a los ricos (que dan mucho juego, quiero decir) personajes que pueblan un mundo que comenzaba a cambiar para bien de muchos y tristeza de no pocos.
La historia del histórico enfrentamiento en O.K. Corral, entre el ya inmortal Wyatt Earp, sus hermanos y parientes, junto a su gran amigo el dentista Doc Hollyday, maestro en la rapidez con su revólver y el juego de cartas, y gravemente enfermo, contra el clan Clanton, ya ha sido repetidas veces expuesto en la pantalla grande. Hay excelentes títulos que lo describen, siempre con variantes, y otros no tan buenos y estimables, pero casi siempre amenos.

En esta ocasión Ford le imprime poesía y lirismo, junto a violencia sin perifollos en el enfrantamiento final.
Según pasan los minutos, los acontecimientos se van exponiendo, acumulándose la tensión y explotando finalmente. La violencia verbal y los desafíos textuales, dan lugar al “diálogo” de las balas, juez final que pone a cada cual en su sitio.
Soberbio guión, magistral dirección de Ford, y unas maravillosas interpretaciones de un elenco sin igual, donde, ¡mira por dónde! brilla con luz propia el casi siempre inexpresivo (aunque simpático) Víctor Mature, que logra una sensible creación de Doc Hollyday, no mostrando su característica jeta de gran ardor de estómago.
Montones de inolvidables escenas y diálogos, aunque siempre recuerdo la de la entrada en el saloom de todo el clan Clanton, colocándose a lo largo de la barra (encabezados por el mejor actor “característico” de todos los tiempos: Walter Brennan).
Una rotunda obra maestra y todo un clásico.