Archive for the ‘Charles Kemper’ Category

NEVADA (Nevadan, The ). 1950. Valoración: 5,20

diciembre 27, 2009
Un ladrón, que dos años atrás consiguió un botín de doscientos mil dólares en oro, consigue escapar y recupera el oro.
Son muchos los que quieren quitárselo, tanto rufianes, como agentes del gobierno.


En mi opinión se trata de un desangelado western, que no tiene nada de original y tiene, en todo momento, esa poco agradable sensación de “dejà vu” que indica que la peli no es nada destacable.
Y es que, a pesar de estar dirigida por el más tarde gran Gordon Douglas, la dirección no puede ser más rutinaria, o así lo parece. Todo está dentro de la más profunda convencionalidad. Las escenas son planas, sin ángel, sin alma.

Menos mal que el reparto es francamente bueno, con intérpretes de los mal llamados “secundarios” (sí, ya sé, lo repito constantemente, pero es verdad, ¿no?), como Jeff Corey, Frak Faylen, Stanley Andrews, el años más tarde “Tarzán” Jock Mahoney y, sobre todo, al ser el mejor de la cinta, Forres Tucker (en el fotograma), aquí realmente espléndido.
Pero todo ello no es óbice para que llegue incluso a aburrir en algún tramo, siendo tediosa casi todo el tiempo. Algo imperdonable en cualquier tipo de film, pero más en un western.
Fotografía de Charles Lawton Jr, y música de Arthur Morton.
Paisajes de California.
Una más y olvidable cien por cien.

CARAVANA DE PAZ (CARAVANA DE VALIENTES) (WAGON MASTER). 1950

octubre 15, 2009

Travis y Sandy, dos jóvenes tratantes de caballos, aceptan la oferta de guiar a un grupo de mormones que pretenden instalarse en el Oeste, para cultivar tierras fértiles.
La caravana emprende un dificultoso viaje por parajes desérticos.
Pronto se les unirá un trío de artistas ambulantes, compuesto por una pareja mayor y la joven Denver, de quien Travis no tarda en enamorarse.
Pero su encuentro con los Clegg, forajidos a quienes persigue la justicia, agravará la situación.

Excelente film de John Ford, por muchos considerado como cinta menor dentro de su filmografía, y un western bastante extraño.
La razón de ello es que se trata de un western en verdad diferente al resto por cuanto no hay apenas tiros ni acción. Casi todo es introspección psicológica y está rodada como si fuera un documental, al menos gran parte de ella.
Cuando la violencia aparece (a cargo del personaje muy bien interpretado por James Arness) es ruda y fea, siendo las peleas sucias y especiamente realistas, lo que tampoco ayuda a la fácil digestión por parte del espectador medio, que siempre prefiere algo más convencional y facilón.

Pero se trata de una buena película, que tiene todas las constantes de su autor: la violencia, la poesía de los entrañables personajes y la madre tierra, el afán de superación que se logra mediante la solidaridad entre las buenas gentes…
Soberbio Ben Johnson, un magistral actor siempre pero al que cuesta verle de protagonista. En este caso lo es y hasta logra no se le eche en falta al “Chon” Wayne.
Memorable fotografía en blanco y negro a cargo de Bert Glennon, que saca partido de impresionantes paisajes de Utah (USA), donde no podía faltar “su” Monument Valley, en este caso un personaje más en la historia.
Buena banda sonora de Richard Hageman.

CIELO AMARILLO (Yellow sky). 1948. Valoración: 7

abril 9, 2009
Un grupo de forajidos, antiguos combatientes de la Guerra Civil
Perseguidos por las fuerzas de la Ley, se adentran en un peligrosísimo desierto.
Cuando ya no pueden más, descubren un pueblo abandonado: “Cielo amarillo”.
En las afueras viven dos únicas personas, un viejo y su nieta, una indómita y bonita muchacha de armas tomar.
Los forajidos se extrañan de que vivan allí, en medio de la nada, comprobando que en realidad están extrayendo oro.

Excelente western, ejemplarmente dirigido por el maestro William A. Wellman.
Magistr
almente interpretada por un grupo de soberbios actores (Gregory Peck, un brillantísimo Richard Widmark taciturno y siempre pendiente de su imprevisible jefe, Harry (Henry Morgan), y una Anne Baxter como siempre estupenda, y con pocos pero magníficos diálogos, “Cielo amarillo” constituye un auténtico placer, sobre todo en su prmera mitad, la huida a través del desierto, una auténtica lección de cine desde el punto de vista técnico, con un montaje y planificación que ha pasado a la historia del cine por su sobriedad y fuerza dramática.
Una joya que tiene en sus diálogos y miradas, a veces furtivas, otras a los ojos, una magistral lección de cine, que fue tomada por cineastas que posteriormente siguieron sus pautas. Esoy hablando de gente como Budd Boetticher y/o el mismísimo Anthoy Mann, con el que tiene numerosos puntos de convergencia, aunque Mann contó casi siempre con la inestimable ayuda del color, el maravillos Technicolor de la época, que realzó y de qué manera los maravillosso paisjes en los que solía situar sus apasionantes historias.

Esta de ahora, “Cielo amarillo“, está repleta de perdedores, de gente a los que la guerra civil relegó y desmoralizó, haciéndoles ver o creer que el camino del crimen era el más corto y sencillo para lograr una vida más corta pero mejor.
Una cinta que si no se ha visto, hay que intentar ver y así, admirar en todo su sentido, cinematográfico y hasta vital, no en vano se ponen ante nuestros ojos diversos temas como la dualidad “el Bien y el mal frente a frente”, donde a veces se confunden, hasta un final, donde cada personaje tiene lo que ha buscado, el camino que ha elegido. ¿La redención, la perdición, una futura vida llena de paz o de sentir a la Ley apegada a la cola de su caballo?
Un soberbio final a tres bandas marca la verdad.