Archive for the ‘Frank McGrath’ Category

LA PUERTA DEL DIABLO (Devil’s Doorway). 1950. Media: 8

enero 22, 2010
Recién finalizada la Guerra de Secesión norteamericana, un indio, que ha combatido en el ejército del Norte, obteniendo la máxima condecoración, regresa a su tierra.
Allí es bien recibido por los suyos, pero no por los blancos.
El indio posee unas fértiles tierras, donde pasta su ganado.
Un taimado abogado hará lo imposible para que le quiten las tierras.

Excelente western dirigido con magnífico pulso dramático por Anthony Mann, que aquí dió muestras de lo que más tarde lograría, sobre todo en posteriores trabajos unido en perfecta armonía con James Stewart.
Se trata de una cinta dura, concisa, sin concesiones a la galería.
La narración va sin prisas, sin ornamentos, teniendo al principio posee un tono casi documental, para ser en su segunda parte una película épica.
Excelentes interpretaciones, sobre todo por parte de Louis Calhern, componiendo un malo inteligente y sibilino, capaz de decir con mucha labia lindeces para si te descuidas pegarte un navajazo por la espalda. Una auténtica vívora con cultura.
Gusta, aunque por la mitad parezca algo esquemática, pero es tan sólo una preparación para su parte final, sobrecogedora y soberbiamente realizada.
Gran labor técnica en campos como el maquillaje y/o la fotografía y banda sonora.Los paisajes corresponden a terriores de Colorado.
Un gran filme que deja un imborrable recuerdo y pone a los indios en su sitio, dejando bien a las claras quienes eran en realidad los malos.

FLECHA ROTA (Broken arrow). 1950. Valoración: 8,66

noviembre 24, 2009
Un hombre blanco, bueno y honesto, establece un pacto de paz con el jefe apache Cochise. Sin embargo, otras personas, tratarán y lograrán que la paz no sea efectiva durante mucho tiempo.
Todo ello afectará dramáticamente al blanco, que se enamorará y casará con una preciosa apache sobre la que recaerá el odio entre las distintas razas.

Muy buena película, convertida con el paso de los años en un western clásico de verdadero culto por varias poderosas razones.
Por un lado tenemos que se trata de una de las primeras película del oeste donde “los pieles rojas” son mostrados con su verdadera personalidad. Esto es: seres humanos (para empezar, no en vano anteriormente eran mostrados frecuentemente como demonios) con sus positivos sentimientos, además del orgullo hacia su raza y la valentía y fiereza demostrada ante sus enemigos.
Por otra parte tenemos sus brillantes diálogos (nominación al Óscar por su guión a Albert Maltz), que abogan una y otra vez hacia la paz, hacia el entendimiento entre los seres humanos, por más que el odio ciego y la sinrazón acechen a las buenas gentes y les tienten hacia la violencia.

Muy entretenida, con maravillosas escenas que alternan la acción con las escenas intimistas, técnicamente es impecable.
La dirección del aquí en plena forma Delmer Daves, que en esta década de los cincuenta iba a conseguir excelentes obras, tiene mucha fuerza y la convicción que otorga la verdad que expone.
Por su parte, la fotografía a todo color de Ernest Palmer (nominada también al Óscar) es de recibo y consigue transmitirnos la belleza sin par de lugares como Sedona y Tuckson (Arizona).
Por su parte, los intérpretes están maravillosos, con la bellísima Debra Paget como el amor de James Stewart y Jeff Chandler, que nunca estuvo más convincente, como demuestra su nominación al Óscar como mejor actor “secundario”.
Una película que convence no solamente a los amantes del buen western, sino a toda clase de espectadores exigentes de calidad cinematográfica.
No solamente no ha perdido vigencia con los años sino que creo que sigue más vigente que nunca su espíritu de concordia.

CARAVANA DE PAZ (CARAVANA DE VALIENTES) (WAGON MASTER). 1950

octubre 15, 2009

Travis y Sandy, dos jóvenes tratantes de caballos, aceptan la oferta de guiar a un grupo de mormones que pretenden instalarse en el Oeste, para cultivar tierras fértiles.
La caravana emprende un dificultoso viaje por parajes desérticos.
Pronto se les unirá un trío de artistas ambulantes, compuesto por una pareja mayor y la joven Denver, de quien Travis no tarda en enamorarse.
Pero su encuentro con los Clegg, forajidos a quienes persigue la justicia, agravará la situación.

Excelente film de John Ford, por muchos considerado como cinta menor dentro de su filmografía, y un western bastante extraño.
La razón de ello es que se trata de un western en verdad diferente al resto por cuanto no hay apenas tiros ni acción. Casi todo es introspección psicológica y está rodada como si fuera un documental, al menos gran parte de ella.
Cuando la violencia aparece (a cargo del personaje muy bien interpretado por James Arness) es ruda y fea, siendo las peleas sucias y especiamente realistas, lo que tampoco ayuda a la fácil digestión por parte del espectador medio, que siempre prefiere algo más convencional y facilón.

Pero se trata de una buena película, que tiene todas las constantes de su autor: la violencia, la poesía de los entrañables personajes y la madre tierra, el afán de superación que se logra mediante la solidaridad entre las buenas gentes…
Soberbio Ben Johnson, un magistral actor siempre pero al que cuesta verle de protagonista. En este caso lo es y hasta logra no se le eche en falta al “Chon” Wayne.
Memorable fotografía en blanco y negro a cargo de Bert Glennon, que saca partido de impresionantes paisajes de Utah (USA), donde no podía faltar “su” Monument Valley, en este caso un personaje más en la historia.
Buena banda sonora de Richard Hageman.

FORT APACHE. 1948

mayo 10, 2009

Reconstrucción de la célebre batalla de Litre Big Horn (sin especificarlo claramente), donde fue destruido para siempre el Séptimo de Caballería.
La caballería de Los Estados Unidos en el fuerte, sus relaciones familiariares, su sentido de la amistad, el honor, la valentía..


“¡Una sensacional epopeya del Oeste!

Así rezaba la publicidad del programa de mano del Cine Santuchu, de Bilbao”

Muy buena película, primero y más célebre de los “westerns” que el maestro John Ford dedicó a la caballería de Los Estados Unidos.
Aquí, existe una verdadera complejidad ideológica por cuanto coexisten el honor, la burla, la dignificación militar y el escepticismo histórico.
Descarta todo partidismo y es objetivo.
Sus personajes no son ni héroes ni villanos. Sólo el personaje de Henry Fonda es más bien oscuro, aunque queda claro que se trata de un valiente (que ni por lo más remoto lo quisiera un soldado que estimase su vida en algo).
Imperecedera la escena del baile, sencilla e inigualable.


Pero no solo eso, es una demostración la perfección en la puesta en escena, de la emotividad en pequeños detalles como la despedida de las esposas de los soldados horas antes de vérselas con su creador por mor de un personaje anclado en sus valores militares, sin ver más allá de sus galones y sus ordenazadas desprovistas de toda lógica común.

La batalla final contra los indios es admirable en su contención y fuerza dramática al mismo tiempo, y todo ello realzado por unos inmejorables intérpretes, algunos de ellos, como el guapo pero soso John Agar, que jamás estuvo tan brillante, acompañado de la troupe de Ford: McLaglen, Fonda, Wayne, Pennick, Bond, Mars
Un film soberbio, apasionante, que jamás se cansa uno/a de ver y admirar, y que durante años estuvo mal visto por una generación de cineastas, sobre todo europeos, que creían glorificaba Ford a la caballería de Los Estados Unidos por encima de los indios. Algo falso si se reflexiona, no en vano queda meridianamente claro que quienes tienen la razón y dignidad son estos últimos, casi siempre creyentes en la palabra del “rostro pálido” y continuamente engañados por ellos.