Archive for the ‘George Hayes’ Category

TERROR EN TEXAS (Texas Terror). 1935. Valoración: 5,35

agosto 9, 2009
El sheriff de un pequeño y tranquilo pueblo es acusado del asesinato de un pequeño terratiente que acaba de amasar una fortuna. Un grupo de forajidos les tienden a los dos una trampa y asesinan al viejo, con lo que el sheriff debe huír a las montañas en espera de poder encontrar a los verdaderos culpables.
Un año después llega la hija del viejo y está a punto de morir asesinada, pero el antiguo sheriff le ayuda, aunque la muchacha no sabe de quién se trata.
Tiempo después regresa el proscrito al pueblo y acepta el cargo de capataz de la muchacha, sintiéndose ambos atraidos, pero uno del pueblo, con muy buena pinta, pero malas intenciones, le dice a la chica que su capataz es en realidad el asesino de su padre.

Pues una más de las pelis que hizo el gran John Wayne en sus primeros tiempos, antes de ser popularidad tras “La diligencia“, y con la Lone Star como productora madre.
Al ser de esta productora se trata de un pequeño western, muy menor y modesto, que no es ni mejor ni peor que el resto de la Lone, sino igualita. Esto es, cincuenta minutos de duración, muchas persecuciones a caballo e incluso en esta ocasión en coche, y pocos pero certeros disparos y puñetazos.

Una peli del oeste pero con coches y teléfono, que por ello se hace algo curiosa, pero no buena.
Así logró una oportunidad Wayne y por ello hay que agradecer este tipo de filmes, porque si fuera por su calidad cinematográfica…
¡Ah! Dirige Robert N. Bradbury, uno de los directores de este serial, y aparecen los indios ¡como buenos!. Ayudan al chico y atrapan a los malosos. Y todo ello en una peli de 1935. Toda una precursora.

EL Y SU ENEMIGA (Tall in the sadle). 1944. Valoración de los bloggeros: 7

diciembre 2, 2008

Un desconocido llega a una ciudad, donde dos familias se llevan mal y un juez corrupto no hace nada para acabar con ello.
El hombre no cae bien a casi nadie, pero poco a poco va tomando postura y con sus puños y revólver va imponiendo orden.


Agradable western dirigido con oficio por Edwin L. Marin, un buen artesano aunque no demasiado imaginativo, al que le debemos un buen número de amenos trabajos.
Este western se aparta de lo normal por aquellas fechas al tener muchos toques de comedia.
Se trata de una graciosa cinta de serie B, beneficiada por la presencia de John Wayne y algunos secundarios de lujo como Paul Fix, por cierto, co-autor de la historia, y también War Bond, que siempre imprime carácter a sus fuertes personajes.

Buena fotografía en blanco y negro, poca violencia, y notables toques románticos, hacen de este film una agradecida forma de pasar el rato divirtiéndose y olvidarse de los problemas cotidianos.Al finalizar te das cuenta de que te lo has pasado fetén, aunque en verdad no se trate de una gran obra e incluso con el paso de no mucho tiempo tienda a olvidarse.

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HOPALONG CASSIDY: LA LEY DEL REVÓLVER (Fronstiermen, the). 1938. Media de los bloggeros: 7

noviembre 1, 2008
Cerca del rancho donde el buen Hopalong Cassidy y sus amigos y compañeros vaqueros cuidan del rancho de su estimado jefe, se encuentra la escuela. Escuela donde un niño es el jefe absoluto y maneja a los demás a su antojo, haciendo que las diversas maestras que van a impartirles clases huyan despavoridas ante las “salvajadas” a las que les someten los niños.
Hopalong, con gran paciencia, sabiendo que en realidad no es más que un niño, y muy inteligente por cierto, trata de meterle en vereda.
Pero además tendrá otro problema, y es la aparición de unos ladrones de reses, que no dudan en asesinar a algún vaquero en sus fechorías.
La llegada de la nueva maestra, una bellísima muchacha, aliviará la tensión, aunque también ocasionará que los vaqueros estén más tiempo acicalándose para ella que trabajando para su patrón…incluyendo a Hopalong.

Simpático film de serie, con el héroe Hopalong Cassidy a la cabeza. Un héroe de quien ni casi me acordaba desde mis tiempos de la niñez, cuando leía los tebeos donde él era el héroe. Gran recuerdo de ellos conservo.
En esta ocasión la peli no logra, en mi opinión, el mismo efecto, pero sí que se pasa el rato sin mayor problema, existiendo algunas escenas cómicas, francamente afortunadas, como la caza a lazo por parte de los vaqueros del racho de los chavales de la escuela que han hecho peyas.
Y también están bien algunos sencillos pero hondos diálogos, como el que tiene lugar entre Hopalong y su patrón, un buen hombre que todavía se aferra al duro pasado, sin darse cuenta de que los tiempos están cambiando y las pistolas dejarán paso al progreso donde las nuevas generaciones necesitarán conocimientos culturales más que el buen manejo del lazo y los revólveres.


Lástima que el resto del metraje, salvo la belleza de la actriz protagonista, por otra parte buen personaje de mujer culta que sabe lo que quiere en la vida y cómo conseguirlo, no sea precisamente un dechado de virtudes, con poquita acción, pocos tiros y peleas. Un par de tiroteos y a correr.
Como dura 73 minutos, pues no cansa en absoluto, pero tampoco aporta nada al cine en general y al western en particular, primero por ser, repito, un film de serie, y por otro porque Lesley Selander, su director, tampoco fue nunca bueno, aunque sí honrado artesano, realizador de un porrón de western en su filmografía.
¡Ah!. Y el caballo del protagonista, blanco como todos saben, pues precioso. Y el protagonista William Boyd, muy bien, curiosamente mejor en las escenas intimistas.

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EL HOMBRE DE UTAH (Man from Utah, the). 1935. Valoración de los bloggeros: 5,50

octubre 15, 2008
Un forastero ayuda a un sherillf a capturar a unos salteadores de diligencias.
El sherill le da un encargo, que se dirija a una lejana pero conocida ciudad, donde se celebrará el gran rodeo, donde los más famosos profesionales tratarán de ganar mucho dinero.
En años anteriores, le explica al joven el viejo sheriff, ha habio hechos extraños, como que algunos profesionales que iban ganando a una vieja cuadrilla, acababan muriendo por el veneno de una serpiente.
Nadie sabía cómo se les inoculaba, pero morían y el dinero se lo quedaba el mejor de dicha cuadrilla.
El joven se internará en el rodeo tratando de desenmascararlos.

Otro de los cortos filmes protagonizados por el Duke, John Wayne, en los años treinta, y bajo la productora Lone Star, a quien tando le debe al darle a conocer a futuros directores más impotantes que, por ejemplo, el de esa ocasión, Robert N. Bradbuy, buen muchacho, seguro, pero ilustre desconocido.
En este caso nos encontramos con una historia poco imaginativa pero con el gran aliciente de ver in situ a grandes profesionales del rodeo, mostrándonos sus grandes y peligrosas habilidades, como la caza del becerro, la doma de caballos salvajes y otros menesteres de gran belleza visual.

En cuanto a la intriga del film, está bien llevada aunque es, como siempre en estos casos, previsible.
No hay en ello sopresas y finaliza al uso, con el chico llevándose a la chica (en este caso la buena, pues hay una chica hispana, que es la mala):
Para pasar (bien) el rato, y olvidarla al de poco.

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EL TEJANO AFORTUNADO (Lucky Texan, the). 1933

septiembre 21, 2008
Un apuesto forastero llega a un pequeño rancho, donde vive un viejo bonachón.
Se le presenta como el hijo de un viejo amigo suyo, quien le pidió que le visitara y aprendiera todo lo que sabe de reses, etc.
Hacen buenas migas pues el muchacho es honesto y fuerte.
Un día, por casualidad, descubren una veta de oro en un riachuelo a las afueras de la ciudad.
Cada día sacan unas cuantas pepitas y lo cambian por dinero en la ciudad.
Esto hace que la codicia de unos cuantos aflore e intenten apoderarse de la veta y el rancho del viejo.


Entretenido western menor, que sigue los mismos senderos que, por ejemplo, “Randy Cabalga solo“, de la que he hablado recientemente. También es de la productora Lone Star y discurre parecido, con semejantes elementos, aunque esta vez, creo yo, es más afortunada.
Está bien acabada y contiene numerosas escenas donde el humor se impone a la acción del puro western…que tampoco falta.
Tiene imaginación en algunos momentos, como por ejemplo cuando el protagonista debe seguir al hijo del sheriff (véase la secuencia de youtube, y obsérvese con atención al extra que luce una bonita calva, por lo que se nota fácilmente que no era John Wayne precisamente), que ha huído de la justicia. La forma en la que lo hace denota que los guionistas se han escurrido el seso (que no el sexo, aunque quizás también…).

Además, hay algún momento muy simpático, como cuando los malos pretenden robar al viejo la cantimplora donde ha escondido muchas pepitas de oro. Dicha cantimplora la lleva un burro, y este se defiende a coces y siguiendo a los malos pretendiéndoles morder, si es necesario. La verdad es que hace gracia.
De buen ritmo y sin tantas persecuciones a caballo como en “Randy cabalga solo”, tiene menos violencia y acción, pero es más disfrutable dada jocosidad del producto final.
Deja buen sabor de boca, anque, repito, no se debe considerar un buen western, pero es que era de serie, y tampoco se le debía pedir más.

RANDY CABALGA SOLO (Randy rides alone). 1934

septiembre 12, 2008

Un forastero llamado Randy, llega a una taberna para ver al dueño y se encuentra con tres cadáveres, uno de ellos el del hombre a quien quería ver.
La Ley llega en esos momentos y le encierran en la cárcel al creer que es el asesino, aunque por los hechos creen que lo hizo con una banda.
En efecto, una banda ha sido la causante, y está comandada por un aparentemente buen hombre, a quien apodan “Matt, el mudo”, pues no puede hablar y se comunica escribiendo notas. Pero esto es lo que todos conocen de él, ya que, cuando está con sus hombres se transforma completamente y puede hablar.
La sobrina del dueño de la taberna ayudará a Randy a escapar de la cárcel y él comenzará a esclarecer el asunto.

Uno de los filmes que a principios de los años treinta protagonizara John Wayne, a cargo de Lone Star producciones.
Eran filmes de corta duración, no llegaban a la hora, y que se caracterizaban por contar con poco presupuesto y no demasiadas ambiciones.
Los resultados, como en este caso, eran discretos pero sirvieron para dar a conocer a Wayne, popularizar el western y hacer pasar un rato ameno al espectador.
Aquí se vuelve a conseguir, no en vano la trama es, como siempre en estos casos, facilona y los minutos pasan mansamente, sin apenas imaginación y más bien pocos diálogos. Y es que, su director Harry L. Fraser, con todos mis respetos, es un ilustre desconocido, aunque quizás en aquellos ya muy lejanos años era alguien en este tipo de productos.

Lo que prima es la acción, que no es desenfrenada, pero hay muchas, demasiadas diría yo, persecuciones a caballo, donde destacan los profesionalísimos especialistas como uno de los principales protagonistas, Yakima Canutt, luego director de ellos y estimable director de segunda unidad (dirigió nada menos que la famosísima carrera de cuádrigas de “Ben-Hur”.
Por lo demás, poca cosa, todo en plan modesto y tranquilidad en la narración, anque el final, la trampa que le pone el protagonista al malo, tiene su encanto y bastante retranca.

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