Archive for the ‘Glenn Ford’ Category

LA PELIRROJA Y EL COWBOY (El Secreto de la pelirroja) (Redhead and the cowboy, the). 1950. Valoración: 6,35

enero 10, 2010
En plena Guerra de Secesión, una bella mujer trata de llevar un mensaje en clave a un hombre del Sur. Un hombre, mientras tanto, es atacado por error, conociendo de rebote a la mujer. Esta, cree erróneamente que se trata del hombre con quien debe entrar en contacto.
Una bella pelirroja es en realidad una espía del Sur, que no se sabe qué misión tiene. Pero en su ciudad, conoce a un vaquero justo cuando uno de sus correlegionarios muere asesinado.
Antes de morir le da un mensaje cifrado a la muchacha, que huye del lugar para decírselo a su jefe.
El vaquero le seguirá, junto a un extraño hombre del norte, ya que necesita que la mujer testifique a su favor ya que el sheriff del lugar le culpa del asesinato del espía.

Vista dos veces, la primera escribí lo siguiente: “Entretenida. Es a la vez western y película de intriga militar. Está contada con gusto, aunque no mucha imaginación. Carece de grandes pretensiones, por lo que se llega a hacer simpática y amena. Bien los intérpretes”.


Pues bien vista una segunda vez, muchos años después, y sin acordarme de nada, ni siquiera de que ya la había visto, he de decir que me ha parecido muy discreta, aunque felizmente va de menos a más.
Los dos primeros tercios son un poco tristones y repetitivos, con galopadas a caballo, pocos diálogos, presuntamente mucha intriga y poca acción y mucho bla, bla, bla.
Menos mal que con la aparición del personaje de Lamartine, bien encarnado por Alan Reed, la película gana en tensión y emoción, hasta llegar a la batalla final, bien rodada, con brío.
En líneas generales es, pues, muy irregular y no demasiado imaginativa.
Preciosos paisajes filmados en blanco y negro.

CODICIA DE ORO (Lust for Gold). 1949

julio 5, 2009

Jacob, un inmigrante, apodado “el alemán”, encuentra una mina de oro perdida en Arizona.
Jacob, de naturaleza es bueno, pero la codicia le hará perder sus valores, poniendo en peligro su amor, su vida y la de los demás.

Muy entretenida película, que combina sabiamente y con gran fuerza dramática y paulatina tensión, el cine propiamente de aventuras con el western. Pero también el drama intenso.
Muy bien dirigida, con mano firme y sentido de la precisión, por S. Sylvan Simon, casi casi un desconocido, pero que al menos con este film demostró que estaba preparado para cualquier difícil empresa, resulta en todo momento de gran interés dado la magnífica narración por mor de un exquisito y completo guión donde no falta de nada.

Los intérpretes están todo/as ello/as soberbios, destacando a sus ilustres característicos y también al dúo protagonista, la siempre excelente Ida Lupino, que bordaba personajes como este y Glenn Ford, de nuevo ambigüo y atormentado por la fiebre del oro, por su codicia, capaz de destruirle tanto a él como a los que le conocen y hasta quieren y/o aprecian.
El clímax va in-crescendo, llegando a momentos asfixiantes.
El único pero que se le podría poner son los decorados, que cantan bastante (altas montañas, en realidad rodadas en estudio), pero que hasta resultan bonitos en su ingenuidad artística.
Una gran película, que deja un recuerdo imborrable, si no su desarrollo, escena a escena, sí su intensidad.

EL HOMBRE DEL COLORADO (Man from Colorado, the). 1948. Valoración: 7

mayo 16, 2009
En 1865, un sádico coronel del ejército de la Unión, Owen Devereaux , regresa a su hogar, en Colorado, donde es recibido como un héroe, junto a su colega y amigo el capitán Del Stewart.
El coronel Deveraux ha dejado tras de sí muertes y violencia innecesaria, y Stewart teme que el conflicto lo haya trastornado.
Por entonces, Caroline Emmet, la mujer de la que ambos están enamorados, accede a casarse con Deveraux…

Muy entretenido western, muy ágil, lleno de felices situaciones rodadas con buen ritmo y sentido dramático por Henry Levin y Charles Vidor, este muchas veces sin aparecer en los títulos de crédito, aunque colaboró en varias escenas. Tiene muchos encantos, todos ellos comunes al buen cine que se hacía a finales de los cuarenta, con un empleo entrañable del technicolor y/o incluso de otros menos vistosos como el trucolor, cinecolor… que le daban al film, sobre todo si se veía por televisión, muchos años después de su estreno, un halo romático, ingenuo y colorista.
Pero lo más curioso es ver al casi siempre cercano y cálido Glenn Ford, en un papel de malo, cosa no muy normal. Un malo malísimo, que da verdadero miedo, pero que no puede impedir que el espectador siente por él un poco de pena, dado que al fin y al cabo no es más que un enfermo mental, producto de una terrible y fraternal guerra civil, donde tuvo que dirigir verdaderas matanzas en aras de la búsqueda de la ansiada victoria. Ford lo hace de maravilla y su composición es de la que se recuerdan para siempre.

Le acompañan un seguro William Holden, en todo momento entre la amistad y lealtad con su amigo y su sentido del deber, una excelente Ellen Drew, que sufre de lo suyo con su enajenado marido, y soberbios característicos del buen westen como Edgar Buchanan, Stanley Andrews y/o Denver Pyle.
Los críticos suelen decir que la dirección de Levin es rutinaria. No sé si es cierto, lo que sí sé es que me lo pasé muy bien viéndola, me dejó una huella indeleble y considero esta película como un buen film, con escenas realmente violentas y más para la época en la que fue rodada y con un malsano clímax de muerte y corrpución, donde las buenas gentes se las ven canutas para imponer el orden en medio del caos y la locura.

DESESPERADOS, LOS (Desperadoes, the). 1943. Calificación de los bloggeros: 7,75

octubre 26, 2008
Cheyenne, un cazarecompensas, viaja hasta Red Valley, donde conoce y se enamora de Allison MacLeod.
Tratará entonces de llevar una vida alejada de su pasado, pero no le será fácil. Los líos y la violencia comenzará en el condado y eso le hará tomar decisiones.

“(Claire Trevos a Glenn Ford, que se está acicalando frente al espejo)
– ¿Qué, con quién has quedado?
– Con mi caballo.
– ¿Y a tu caballo le gusta que vayas perfumado y con corbata?
“.

Buen y bonito western, dotado de una buena historia que contar, y llevado por mano firme por ese buen artesano que fue Charles Vidor. Poco después haría su celebérrima “Gilda”.
Buen plantel de actores/actrices, entre los que se puede ver a un buen número de aquellos soberbios “secundarios” que tantos buenos ratos nos hicieron pasar (Edgar Buchanan, Porter Hall, Irving Beacon…).

Gusta mucho y deja muy buen sabor de boca, con estimable e inteligente combinación de acción, humor y romanticismo.
Lograda dirección artística y francamente bonito vestuario el de las “chicas”.
Resultón color de la época, y excelente ambientación.
Un buen aunque un tanto desconocido western.

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TEXAS. 1941

agosto 18, 2008

1866. Recién finalizada la guerra civil, dos antiguos combatientes vagan por Texas en busca de dinero, comida o trabajo.

Lo que encuentran es un problema tras otro.
Primero se convierten en profesionales del boxeo, luego presencian el asalto a una diligencia, consiguen arrebatar el dinero a los ladrones y horas después están frente a un grupo de hombres que quieren ahorcarlos
Se hacen con el motín de una diligencia y deciden no volverse a reencontrar nunca más.
Pero el destino les une, enfrentándoles no solo ante el amor sino ante la ley.

Aceptable western, que no es tan bueno como “El hombre del colorado“, estupenda peli del oeste que Glenn Ford y William Holden, también presentes en esta ocasión como dúo protagonista, interpretaran años después a la órdenes de Charles Vidor.
Aquí practicamente se intercambian los papeles ambos, pasando a ser Ford el bueno y Holden el malo; no tan malo como Ford en la de Vidor, donde era un auténtico psicópata pero sí siempre al margen de la Ley.
“Texas” es algo triste en cuanto a su intensidad, algo apagada en líneas generales, como por las situaciones narradas, menos afortunadas. O al menos así lo recuerdo yo (la vi de chaval por la tele).
Con todo, me hizo pasar el tiempo pero ya me di cuenta en aquél entonces que no era precisamente una joya, más bien una peli olvidable. Pero, repito, lo digo con reservas.

Lo que yo recuerdo bien es que no me dejó honda huella y me pareció realizada de forma convencional y conformándose con resultar entretenida, sin más. Lo consigue como casi siempre George Sherman, su director, pero es que era muy buen artesano y no mucho más, aunque hizo tantísimos westerns y series de televisión “Daniel Boone…”, que no era para él nada difícil resultar ameno.
Le ayuda en esta ocasión, ya que no el guión, normalito y las situaciones, previsibles y algo trilladas, un gran elenco interpretativo, donde además de los dos protagonistas tenemos nada menos que a gente tan excelente como Claire Trevor, George Bancroff, Edgar Buchanan, Don Beddoe… Y así, claro, cualquiera.
Pero no es un buen western, tan solo competente y resultón, que se olvida de la misma.

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LA LEY DE RANDADO (Border Shootout). 1990

junio 26, 2008

Un honrado ranchero de un pequeño pueblo de Arizona, cercano a la frontera con México, decide acatar la ley en el lugar, que se ha vuelto muy conflictivo al ser tiranizado por el hijo del fundador de la ciudad, un rico ganadero acostumbrado a satisfacer cualquiera de sus caprichos.
El sheriff deberá, entre otros menesteres, luchar por limar los enfrentamientos entre la Ley y los ciudadanos, que han vuelto a aflorar tras un linchamiento.

Muy entretenido western, que extrañamente no conoció distribución comercial en España (en salas grandes). Supongo que fue porque en aquella época, no tan lejana, las pelis del oeste no estaban precisamente en su mejor momento, aunque la brillante y espectacular irrupción de “Bailando con lobos” reflotaría un género en aquellos instantes prácticamente ahogado en el olvido.
La ley de Randado” es francamente disfrutable, con un Glenn Ford, muy viejo, sí, pero en forma para darle al gatillo presto y raudo.
De agradable visión, su guión, obra nada menos que de Elmore Leonard, denota un sabio estudio de la justicia y el sentido del deber, así como la necesidad de buscar la justicia en situaciones casi imposibles de lograrlo y los esfuerzos y dudas de las buenas gentes de lugar para conservar su dignidad.

“Secundarios” de lujo como Michael Ansara, junto a actrices emergentes como la muy bonita y sensual Charlene Tilton, que parecía llegaría muy lejos y, al menos, no ha llegado a la fama, conforman un mosaico de personajes bien perfilados.
No se trata de un excelente western, pero sí de una cinta muy entretenida que cumple sobradamente su misión de hacer pasar un muy buen rato y que denota una seriedad, muy alejada de los toques paródicos en el que había caido no muchos años atrás.

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