Archive for the ‘Harry Carey Jr.’ Category

RIO GRANDE. 1950

febrero 9, 2010
El Coronel York combate a los apaches desde un fuerte cercano a la frontera con México.
Su hijo, que ha fracasado en West Point, se alista a su regimiento.
Dispuesta a sacarlo de allí, también llega al fuerte la esposa de York.
Es el reencuentro del matrimonio tras muchos años de separación.
En medio de un agrio conflicto familiar, la lucha con los indios se recrudece.


Buen film de John Ford, tercero de la trilogía dedicada a la “caballería”, pero el menos bueno de ellos.
Por separado se trata de un estimable western, con todas las constantes de la filmografía del maestro. Sin embargo, por comparación con las otras dos no cabe duda que pierde.
Y es que es la menos destacada de ellas debido a la irregularidad de su narración, habiendo muy buenos momentos, que combinan la acción del más recio western con el intimismo “familiar”, donde las cuitas de dos alejados antaño y ahora cercanos marido y mujer, llegan a ser en más ocasiones de las necesarias lo más importante en el argumento.
Esto hace que la palabra tenga más importancia que la acción, lo que en un film como este es un poco rémora, pecando de estatismo en algún momento concreto.

De todas formas, es innegable que posee la mano de Ford, tanto en el cuidado estético, con fotografía de Bert Clennon y magistral banda sonora de Víctor Young, uno de los grandes de la época. Además, el elenco interpretativo es de primera, estando poblado, como era habitual en Ford, de sus amigos, que eran legión.
Es, en todo caso, una buena película, repito, donde brilla la excelente interpretación de John Wayne, aqui bien caracterizado de hombre ya mayor. Y lo es tanto que hay ciertos críticos que la prefieren a sus otros filmes, lo que indica que no hay criterio unificado sobre ella y que posee más aristas que los que en un primer vistazo pudieran apreciarse.
Por ello merece una revisión, claro que sí.

ASALTO AL ÚLTIMO TREN (One more train to rob). 1971. Valoración: 6,30

enero 31, 2010
Un pistolero busca vengarse de un compañero de robos que lo envió a prisión, y quien le afanó la esposa.
Idea un plan, pero necesita la ayuda de la comunidad de chinos, quiene no se fían de él, por ser blanco.


Vista dos veces, en cada una de ellas pensé diferente…pero más o menos lo mismo. ¿Que qué quiero decir con esta aparente contradicción?
Pues quiero decir que cuando la ví por primera vez, hace muchos años, en el cine, no me pareció nada del otro jueves, pensando que era una de tantas…aunque sí me gustó, dado lo joven que era yo, el erotismo en alguna escena de cama. Por lo demás, poca cosa, pensé yo. Pero pasé el rato.

En mi segunda visión, bastantes años después, por televisión, corroboré mi primera impresión de que era en realidad un western mediocre, muy acorde con la filmografía del realizador, Andrew V. McLaglen, no lo olvidemos, hijo del gran Víctor. Un hombre, Andrew, experimentado en el cine de acción y el western en particular, que solía dar trabajo a antiguos amigos y compañeros de su padre.
En esta ocasión logra un film, como no podía ser menos estando él tras las cámaras, impersonal, desdibujado desde el punto de vista guionístico, con estimables intérpretes y un buen empaque técnico (exqusita ambientación gracias a la estupenda fotografía de Alric Edens, y a la excelente labor de maquillaje y peluquería, amén de dirección artística).
La lástima es que la dirección está desprovista de cualquier atisbo de orginalidad, siendo plana y rutinaria.
Menos mal que no aburre, eso es cierto, logrando algo que el espectador debe agradecer: que pasado un tiempo no se recuerda bien y así se puede ver al de algunos años como si fuera la primera.
Por lo demás, y aparte repito de la fotografía, montaje y buenos intérpretes (otra vez el gran John Vernon destaca con facilidad), poca cosa y apenas nada pasado un tiempecito dese su visión.

EL GRAN JACK (Big Jake). 1971

diciembre 4, 2009
Big Jake, un hombre perteneciente a la época dorada del oeste, ahora en tiempos donde los coches y motocicletas irrumpen peligrosamente, debe encargarse de un bandido, que ha secuestrado a un miembro familiar.

Muy entretenido western “moderno”, adjetivo este último por aquello en que la acción se desarrolla en la época en la que el viejo oeste agonizaba o incluso acababa de morir, dando paso al progreso. Ese tiempo donde los viejos valores del far west, como el amor a la libertad, a la tierra, a los animales, a un sentido único del deber y de la justicia, amén de la amistad y el honor dejaban de ser moneda corriente, para dar lugar a los coches (la pequeña obra maestra de Sam PeckinpahLa balada de Cable Hogue” ya incidía de forma trágica en ello) y/o las motocicletas. Estos dos vehículos sustituían a los caballos, inseparables compañeros de los cowboys de toda la vida.
El gran Jack” tiene como la estructura de una verdadera película del oeste, con todos sus elementos y simbología. Su espíritu está pues intacto. Pero también, obviamente, y como los tiempos en los que se desarrolla la acción han cambiado sustancialmente, hay nuevas circunstancias en las que el guión hace hincapié. La contraposición entre lo nuevo (los personajes jóvenes se creen que todo lo saben y van de sobrados), y lo viejo (el personaje del héroe muy encarnado por el aquí ya muy veterano John Wayne) pero también sus amigos de toda la vida, que no dudan en echarle una mano a la vieja usanza.

Film simpático y muy entretenido, con gran ritmo, que se hace disfrutable no sólo por ser amena y existir escenas de acción bien filmadas adornadas por un irónico y mordaz humor, sino también por la gratísima presencia de toda una pléyade de estrellas del cine del oeste, casi todos ello/as amigo/as del Duke (Mauren O´Hara, Richard Boone, Bruce Cabot, John Agar, Hank Worden…, amén de familiares como Patrick Wayne y/o Ethan Wayne). Entre todos ellos sobresale Richard Boone en el papel de malo, que como siempre lo borda.
Resulta su visión quizás olvidable por no tener en esencia nada perdurable en la memoria durante mucho tiempo dado que la realización del ilustre artesano de Hollywood George Sherman (al parecer también tras las cámaras colaboró Wayne) es más bien convencional, pero mientras se ve es muy agradable y te lo pasas francamente bien.
Preciosa fotografía de William H. Clothier, que da lustre a bellos paisajes de Durango (México), y enorme banda sonora del maestro Elmer Bernstein.

EL DESFILADERO DEL COBRE (Cooper Canyon). 1950. Valoración: 6,55

noviembre 12, 2009



Un grupo de sudistas, veteranos de la Guerra de Secesión, trata de reconstruir sus destrozados hogares.
Sin embargo, la aparición de una mina de cobre desata la codicia y buscan la ayuda de un pistolero.

Entretenido western de ciertas miras e inteciones, dirigida con prestancia por John Farrow, padre de Mía, y que no sólo estaba considerado en su tiempo como un buen artesano, sino que incluso trascendió en algunas estupendas obras, sobre todo del género negro.
En esta ocasión logra una bastante amena película, gracias a un ritmo sostenido y un empleo del montaje a cargo de Eda Warren, que hace se siga con atención e interés.

Pero lo más distinguido, con mucho, es el excelente empleo del color, a cargo de Charles B. Lang Jr. que consigue transmitir a través de la cromaticidad empleada los distintos sentimientos y estados de ánimo de los diversos personajes. Y son muchos los mismos, a cargo de un gran número de brillantes característicos de la época dorada de Hollywood. Gente tan solvente como Harry Carey Jr, Frank Faylen, James Burke y/o Stanley Andrews, por citar tan sólo algunos.
Y como protagonistas dos soberbios intérpretes: Ray Milland y Hedy Lamar, siempre bellísima.
Estupendas escenas de acción y buenos diálogos, para una historia que alterna lo trillado con algunas notas pintorescas que la hacen más atractiva.
Bellos paisajes agrestes de Sedona, Arizona (USA).
Gusta mientras se ve y deja un agradable recuerdo.

LA PRIMERA AMETRALLADORA DEL OESTE (Something Big). 1971

octubre 31, 2009
Durante la Revolución Mexicana, varios grupos de aventureros se enfrentan por la posesión de la recién inventada “Gatling”, una poderosa ametralladora capaz de disparar muchas balas por minuto sin recargarla.
Joe Baker tiene un sueño, pero para cumplirlo necesita dicha ametralladora.
En el mercado negro, un vendedor le ofrece un trato: el precio de la pieza será una mujer. Baker secuestra a una mujer de una diligencia pero no sabe que es la mujer del comandante de la caballería local.


Bastante sinsorgo western, que sí lo es, pero más parece una comedia. Y es que el cachondeo es constante y todo va por el camino del humor. La pena es que hace más bien poca gracia.
Está bien realizada desde el punto de vista fomal por Andrew V. McLaglen, hijo del mítico Víctor, y ya experimentado en esta clase de productos. Antes y después siguió haciéndolos, lo que le honra y causa nuestra si no admiración pues casi todas eran mediocres, sí nuestra más leal simpatía.

En este caso consigue uno de sus más flojos productos, lo que ya indica la calidad cinematográfica de la cinta. Una cinta que resulta amena, es decir no aburre, pero más bien por la esforzada labor de sus muchos buenos intérpretes, que por el guión, ramplón, y/o la dirección, normalita, cumplidora sin más.
Se puede decir, sin ánimo de ofender, que es una chorrada (con perdón) de tomo y lomo, que no se prende en la memoria más allá de su inmediata visión.
Bonita fotografía de Harry Stradling Jr y bonita música de Burt Bacharach, entonces en boga por sus melódicas composiciones.
Muy bonitas sus actrices (Honor Blackman, Carol White…), el resto pura paja.

CARAVANA DE PAZ (CARAVANA DE VALIENTES) (WAGON MASTER). 1950

octubre 15, 2009

Travis y Sandy, dos jóvenes tratantes de caballos, aceptan la oferta de guiar a un grupo de mormones que pretenden instalarse en el Oeste, para cultivar tierras fértiles.
La caravana emprende un dificultoso viaje por parajes desérticos.
Pronto se les unirá un trío de artistas ambulantes, compuesto por una pareja mayor y la joven Denver, de quien Travis no tarda en enamorarse.
Pero su encuentro con los Clegg, forajidos a quienes persigue la justicia, agravará la situación.

Excelente film de John Ford, por muchos considerado como cinta menor dentro de su filmografía, y un western bastante extraño.
La razón de ello es que se trata de un western en verdad diferente al resto por cuanto no hay apenas tiros ni acción. Casi todo es introspección psicológica y está rodada como si fuera un documental, al menos gran parte de ella.
Cuando la violencia aparece (a cargo del personaje muy bien interpretado por James Arness) es ruda y fea, siendo las peleas sucias y especiamente realistas, lo que tampoco ayuda a la fácil digestión por parte del espectador medio, que siempre prefiere algo más convencional y facilón.

Pero se trata de una buena película, que tiene todas las constantes de su autor: la violencia, la poesía de los entrañables personajes y la madre tierra, el afán de superación que se logra mediante la solidaridad entre las buenas gentes…
Soberbio Ben Johnson, un magistral actor siempre pero al que cuesta verle de protagonista. En este caso lo es y hasta logra no se le eche en falta al “Chon” Wayne.
Memorable fotografía en blanco y negro a cargo de Bert Glennon, que saca partido de impresionantes paisajes de Utah (USA), donde no podía faltar “su” Monument Valley, en este caso un personaje más en la historia.
Buena banda sonora de Richard Hageman.

LOS TRES PADRINOS (Three Godfathers) 1949. Valoración: 7

agosto 28, 2009
Tres bandidos que cruzan el desierto encuentran a una mujer embarazada que está sola.
Da a luz un bebé en el medio del páramos, pero ella muere a causa del parto y los salteadores no tienen más remedio que hacerse cargo del pequeño.

DivertidO y hasta emocionante western, narrado en clave de humor, con algo, incluso, de sensiblería que, por cierto, le sienta muy bien.
Está magistralmente dirigido por el gran John Ford, toda una garantía de buen hacer tras las cámaras.
Es una cinta muy entretenida, donde se describen las cuitas de tres entrañables salteadores con sensibilidad y buen gusto.
Y es que ver a tres hombrachones cuidando de un bebé resulta enternecedor, sobre todo si uno de ellos es el enorme (en todos los sentidos) John Wayne.
Western rodado con maestría, logrando que, a pesar de que la cinta no tiene nada realmente genial, se recuerde con cariño y respeto.
Una pelicula que sin duda no está entre las más grandes de Ford, pero que contituye una preciosa rareza que encoge los corazones dada la humanidad que desprende.


Además, su aspecto técnico es de primera, con una brillante fotografía con soberbia cromaticidad, de Wilton C. Hoch, el mismo que ganó el Óscar por “La legión invencible”. Gracias a esta impecable fotografía podemos admirar paisajes como Hill, Lon Pine, en california, el desierto de Mojave o el Death Valley National Park, también en California.

La entonada música de Richard Hageman es otro de sus logros, todo ello beneficiado por un aparentemente sencillo pero estudiado guión a cargo de Laurence Stallings y Frank S. Nugent, que adaptan una historia original de Peter B. Kyne.
Una del oeste que, vista la primera vez, se queda en el recuerdo.

LA LEGIÓN INVENCIBLE (She Wore a Yellow Ribbon). 1949

agosto 22, 2009
Las tribus indias planean unirse para una guerra total contra los blancos.
El veterano capitán de la caballería Brittles recibe la orden de evitar las concentraciones de indios, al tiempo que debe escoltar a la esposa y sobrina de su comandante en jefe.
Además, ha de impedir que un traficante venda una partida de armas a los indios.

Esta triple misión será la última del capitán antes de su jubilación.


Gran western producido por la entrañable RKO, magníficamente ralizado por el maestro John Ford, dedicada a la caballería de los Estados Unidos.
Sus hombres constituyen una verdadera unidad, donde la camaradería, el honor, la valentía y amor por lo que representan, son los valores cotidianos que guían sus vidas.
Se trata de la segunda película de una trilogía dedicada a las fuerzas de los Estados Unidos, en su etapa del siglo XIX.

Lo principal aquí es la composición del color (imperecedero trabajo de Wiston C. Hoch, ganador del Óscar en este apartado) con tonos oscuros que denotan perfectamente la melancolía de la historia.
Por otra parte, John Wayne consigue aquí una de sus mejores intepretaciones, con una genial y creíble caracterización de hombre a punto de jubilarse.

Soberbio film, aunque curiosamente no es de las más populares de su autor. Pero toda ella constituye un entretenimiento puro, de principio a fin, lleno de acción, humor (las sempiternas peleas a puñetazos estando de por medio el mítico Víctor McLaglen…), e incluso amor…pero sobre todo honor y la satisfacción del deber cumplido, aunque existan bajas de amigos y/o amigos.
Bellísimos y agrestes paisajes de Kanab, Utahm, Mexican Har, en el mismo estado y por supuesto el Monument Valley, tan querido por el autor de tantas obras maestras, y presencia de prácticamente todos los habituales de Ford en aquella dorada época.

SANGRE EN LA LUNA (Blood on the Moon). 1948. Valoración: 7,50

junio 5, 2009
Jim Garry, solitario pistolero a sueldo con conciencia y código del honor propio, tiene un encuentro fortuito con John Lufton y sus hombres. Lufton recela de él, creyendo que es uno de los pistoleros que está reclutando Tate Riling, un desalmado especulador que codicia el ganado de Lufton. En realidad, Garry y Riling son viejos colegas, y ahora éste pretende contratar a aquél para que le ayude en sus malévolos proyectos.
Un día, Garry conoce a una buena mujer, de la que se enamora.
Ello le hará reconsiderar su postura y vida entera.

Excelente western, bien dirigido por Robert Wise, aun cuando no sea su género favorito.
Las interpretaciones, casi minimalistas, de sus dos protagonistas masculinos (excelentes Robert Mitchum y Robert Preston), son de gran fuerza y convicción, existiendo escenas como la gran lucha final a puñetazos entre los dos, completamente creibles en su dureza.
Ello se contrapuntea con la sutil y tranquila interpretación de Barbara Bel Geddes, una elegante actriz que no tuvo en cine el éxito que se merecía aunque sí, muchos años después, en la tele.

Como curiosidad, contar que según consta en la biografía de Robert Mitchum, el mejor actor de reparto de todos los tiempos, el simpar Walter Brennan, la primera vez que vió a Robert Mitchum exclamó que era el vaquero “más jodidamente auténtico” que había visto jamás. Y había visto muchos.
Un western recio, donde la violencia seca y concisa, se compagina brillantemente con un hondo clímax romántico que tiene lugar en maravillosos parajes de California y Sedona (Arizona), magníficamente filmados en una soberbia fotografía en blanco y negro a cargo de Nicholas Musuraca y con acompañamiento de la preciosa música de Roy Webb, autor de más de doscientos trabajos entre el cine y la televisión.

RÍO ROJO (Red River). 1948

mayo 28, 2009

Un viejo ranchero debe llevar, junto a su hijo adoptivo, mucho ganado.
Los dos hombres, muy diferentes entre sí, lucharán, incluso llegando a la violencia física, debido a la gran diferencia generacional entre los dos.

“¡Hombres de férrea voluntad y tempestuoso temperamento, dominando el salvaje Oeste!
Cada escena de esta película es el eslabón de una cadena de apasionantes acontecimientos. ¡¡10.000 cabezas de ganado en fuga, en la más sensacional estampida que han registrado las cámaras cinematográficas!!!.
Era su hijo adoptivo…sin embargo, no vaciló en apuntarle con su propio revólver.
La más transcendental hazaña de unos hombres bravíos en tierras de salvaje grandeza”
.

Publicidad del programa de mano del cine Avenida. Junio de 1953.

Excelente film dirigido magistralmente por Howard Hawks, muy entretenido y apasionante en un buen número de estupendas escenas llenas de gran dramtismo aunando la espectacularidad con el intimismo.

No obstante, este gran western quizás haya sido un tanto incomprendido en algunas épocas. La razón estriba en que su mensaje resulta un tanto ambiguo. Hay algo de misoginia, de incomprensiones generacionales. Amén de una violencia seca, sin concesiones.
Los personajes tienen sus demonios interiores que les hacen actuar con arrogancia y egoismo.


Se trata pues de un western un tanto atípico, con un desarrollo

magistral y unas interpretaciones impresionantes, incluido Monty (Montgormery) Clift, un actor al que no le podía ni ver (según la leyenda) Hawks, ya que le consideraba bastante blando. Y no es que lo fuera en realidad, sino que era, en apariencia, mucho menos “macho” que muchos de sus compañeros en la cinta. Pero, ¡hombre! que se trataba de gente como Walter Brennan, John Ireland, Lane Chandler, Tom Tyler
Joanne Dru consigue aquí uno, si no el mejor, papel de su carrera. Y John Wayne logra una convincente interpretación amén de estar muy bien caracterizado.
Preciosa fotografía en blanco y negro, su plasticidad es maravillosa, con un ritmo sostenido donde los sentimientos más encontrados fluyen en constante pugna.
Muy buena película, amena a más no poder e imperecedera en la memoria una vez vista.

Un clásico indiscutible que se recomiendo ver más de una vez dada su belleza