Archive for the ‘Jack Curtis’ Category

LOS TRES PADRINOS (Three Godfathers) 1949. Valoración: 7

agosto 28, 2009
Tres bandidos que cruzan el desierto encuentran a una mujer embarazada que está sola.
Da a luz un bebé en el medio del páramos, pero ella muere a causa del parto y los salteadores no tienen más remedio que hacerse cargo del pequeño.

DivertidO y hasta emocionante western, narrado en clave de humor, con algo, incluso, de sensiblería que, por cierto, le sienta muy bien.
Está magistralmente dirigido por el gran John Ford, toda una garantía de buen hacer tras las cámaras.
Es una cinta muy entretenida, donde se describen las cuitas de tres entrañables salteadores con sensibilidad y buen gusto.
Y es que ver a tres hombrachones cuidando de un bebé resulta enternecedor, sobre todo si uno de ellos es el enorme (en todos los sentidos) John Wayne.
Western rodado con maestría, logrando que, a pesar de que la cinta no tiene nada realmente genial, se recuerde con cariño y respeto.
Una pelicula que sin duda no está entre las más grandes de Ford, pero que contituye una preciosa rareza que encoge los corazones dada la humanidad que desprende.


Además, su aspecto técnico es de primera, con una brillante fotografía con soberbia cromaticidad, de Wilton C. Hoch, el mismo que ganó el Óscar por “La legión invencible”. Gracias a esta impecable fotografía podemos admirar paisajes como Hill, Lon Pine, en california, el desierto de Mojave o el Death Valley National Park, también en California.

La entonada música de Richard Hageman es otro de sus logros, todo ello beneficiado por un aparentemente sencillo pero estudiado guión a cargo de Laurence Stallings y Frank S. Nugent, que adaptan una historia original de Peter B. Kyne.
Una del oeste que, vista la primera vez, se queda en el recuerdo.

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CALLE DE LOS CONFLICTOS, LA (Abilene Town). 1946. Valoración: 6,40

julio 26, 2009
Abilene es una ciudad un tanto caótica, famosa en el far west por ser una de las principales (y en esta época, de las pocas) a las dirigen los vaqueros el ganado vacuno para su venta y distribución. Con ello los dueños de los salooms y de las tiendas de lugar, obtienen pingües beneficios, pero también numerosa gente se lleva un balazo o paliza. Y es que el alcohol es uno de los bienes más considerados y ya se sabe lo que ello conlleva y trae.
El sheriff del lugar es un ya algo viejo señor, muy cobarde y que no mueve una paja para que la situación cambie. Pero su comisario, un antiguo ganadero que se arruinó, sí que piensa que debe hacer algo al respecto.
Poco a poco, y con la ayuda de las buenas gentes del lugar y, sobre todo, de los granjeros recién llegados, plantará cara jugándose el físico.

“- Sí señor, yo le atraparé.
– Pero hombre, si es un asesino, no podrás con él.
– Pero bueno, ¿qué te crees que soy, una abejita?
– Lo tienes todo menos el aguijón
“.

Mediocre western dirigido, como en él era norma de la casa, sin imaginación ni inspiración alguna por Edwin L. Marin.
Es modesto en su ambición, aunque tiene muchos intérpretes y extras. Y es movida, pero resulta insuficiente para que sea recordada más allá del momento de su visión.
Lo único bueno que tiene, junto con el buen plantel de “secundarios”, donde brilla una vez más Edgar Buchanan, en el papel de sheriff cobarde, y el aquí joven Lloyd Bridges, bien en sus diálogos con la jovencísima Rhonda Fleming, es que la peli va de menos a más.

Y es que la primera mitad no puede ser más sosa. Ritmo lento, apenas algún suceso feliz, algo insulso, y más canciones a cargo de Ann Dvorak de las que se debería permitir en un western que no sea un musical.
Sin embargo, hacia la segunda mitad, el western más o menos férreo se presenta y comienza a interesar, y sin ser nada especialmente buena, sí que cumple con su función de entretener. Hay espectaculares escenas de estampidas (provocadas por los vaqueros, que aqui son los villanos), que a su paso arrasan con inocentes colonos, aplastándolos sin piedad.
Por ello el sabor final es aceptable y se llega al aprobado.
Pero es una peli mediana, que no contribuyó precisamente a aumentar la calidad del género.

ESTAMPIDA (Stampede). 1949. Valoración: 6

julio 20, 2009
Dos hermanos poseen un rancho en California, pero deben usar los pastizales que hay alrededor para que beban agua.
Stanely y Le Roy venden esta tierra a colonos que han llegado, con los que problemas comienzan pues la subsistencia está en juego.

Mediocre, pero simpático, western.
Una de esas películas que se ven y se olvidan acto seguido, pero que resultan agradables a la vista, fácilmente asimilables y con escenas que mientras se ven se disfrutan de lo lindo.
Está dirigida por uno de los más prolíficos realizadores de western de toda la historia, el honrado pero casi nulo imaginativo Lesley Selander, que también en los seriales se movía como pez en el agua.

Rod Cameron, en el mejor momento de su carrera, daba perfectamente el tipo para su recio papel, aunque su cara de piedra no expresaba apenas más emoción que el buen sabor que sentía cuando tomaba el bacon junto al café recién hecho tras una dura jornada guiando ganado.
Por lo demás, poca cosa, si exceptuamos la escena de la estampida, bien rodada, con fuerza y espectacularidad. Los extras tuvieron trabajo arriesgado, ¡vive Dios!.