Archive for the ‘James Millican’ Category

LA PUERTA DEL DIABLO (Devil’s Doorway). 1950. Media: 8

enero 22, 2010
Recién finalizada la Guerra de Secesión norteamericana, un indio, que ha combatido en el ejército del Norte, obteniendo la máxima condecoración, regresa a su tierra.
Allí es bien recibido por los suyos, pero no por los blancos.
El indio posee unas fértiles tierras, donde pasta su ganado.
Un taimado abogado hará lo imposible para que le quiten las tierras.

Excelente western dirigido con magnífico pulso dramático por Anthony Mann, que aquí dió muestras de lo que más tarde lograría, sobre todo en posteriores trabajos unido en perfecta armonía con James Stewart.
Se trata de una cinta dura, concisa, sin concesiones a la galería.
La narración va sin prisas, sin ornamentos, teniendo al principio posee un tono casi documental, para ser en su segunda parte una película épica.
Excelentes interpretaciones, sobre todo por parte de Louis Calhern, componiendo un malo inteligente y sibilino, capaz de decir con mucha labia lindeces para si te descuidas pegarte un navajazo por la espalda. Una auténtica vívora con cultura.
Gusta, aunque por la mitad parezca algo esquemática, pero es tan sólo una preparación para su parte final, sobrecogedora y soberbiamente realizada.
Gran labor técnica en campos como el maquillaje y/o la fotografía y banda sonora.Los paisajes corresponden a terriores de Colorado.
Un gran filme que deja un imborrable recuerdo y pone a los indios en su sitio, dejando bien a las claras quienes eran en realidad los malos.
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EL PISTOLERO (Gunfighter, the). 1950

enero 16, 2010
Un famoso pistolero llega ya cansado a un pueblo, deseoso de dejar esa vida y vivir en paz.
Sin embargo, su gran fama jugará en su contra, al haber siempre gente dispuesta a labrarse fama si le mata.


Magnífico western, no el mejor de todos, naturalmente, pero sí importante en la historia del cine por su historia, sus valores humanos y por ser, quizás, el que mejor retrató la personalidad del pistolero que quiere dejar una vida de muerte y miedo y, sin embargo, la sociedad y la mala suerte, no le dejan.
Soberbiamente interpretado por Gregory Peck, queda en la mente del espectador su final, con el personaje interpretado por mi admirado Richard Jaeckel (no digo porqué para no destriparlo).

Hoy en día, puede resultar un tanto envarada la película pues Henry King era un director demasiado austero en la realización, acusado a veces de académico, pero todavía posee el auténtico sabor de “la verdad”.
Un film imperecedero que se debe ver tranquilamente, para degustar sus interesantes cualidades cinematográficas, desde su espléndido guión hasta la soberbia fotografía en blanco y negro y, cómo no, su inmejorable elenco interpretativo.
Quien no la haya visto, haría bien en darle una oportunidad.

EL GRAN ROBO DEL MISSOURI ((PISTOLAS DEL MISSOURI) (Rebeldes de Missouri, los) (Great Missouri Raid, The)). 1951

diciembre 7, 2009
Jesse James y su hermano Frank, así como los hermanos Youngher, sirvieron con lealtad al Sur en la Guerra de Secesión Americana.
Sin embargo, al finalizar la contienda, algunos soldados del Norte provocan sin descanso a los vencidos, originando que se formen grupos de guerrilleros o directamente asaltantes de bancos.
El grupo más famoso y temido es el de los James y Younghers.

Convencional film, dirigido de forma entusiasta pero sin demasiada imaginación por el más tarde estupendo Gordon Douglas. Este es uno de sus primeros trabajos en el western y por ello no alcanza las excelencias de postreros excelentes trabajos.
Sin embargo no está nada mal pues tiene ritmo, aunque en verdad irregular, y las escenas de acción están bien resueltas.
Se hace pues amena y a ello ayuda el buen montaje de Philip Martin y la presencia como experimentados intérpretes en pelis del far west, como Edgar Buchanan, Frank Ferguson, Ward Bond y/o Ray Teal, por citar tan sólo unos pocos.

Es una adaptación de la novela de Frank GruberBroken Lance” escrita por él mismo para la pantalla y aunque naturalmente que basada en hechos reales pues los James y los Younghers existieron en la realidad, siendo sus “aventuras” llevadas en numerosas ocasiones al cine, en esta ocasión casi todos los sucesos están convenientemente novelados.
La película se sigue bien y mientras se ve gusta, pero es cierto que está abocada al olvido al de poco tiempo ya que no deja huella profunda en la memoria al ser todo más bien discreto, aunque agradable, sobre todo para los amantes de este maravilloso género.

EL ÚLTIMO HOMBRE DEL VALLE (Fighting Man of the Plains). 1949. Valoración: 5,50

septiembre 12, 2009
En agosto de 1863, Jim Dancer conduce las guerrillas de Quantreel contra Lawrence, en Kansas.
Yancey, uno de los rufianes del grupo y responsable de su mala fama, arremete contra Evelyn Slochum, informando a Dancer de que el padre de la muchacha es el hombre que mató a su hermano.

Mediocre western realizado con el piloto automático porEdwin L. Marin, un director que aunque nunca hizo ningún film imperecedero sí que tenía oficio y experiencia como para al menos entretener al espectador.
Lo mejor de la cinta es que, indudablemene, cuenta con un buen reparto. El siempre eficaz Randolph Scott, para mí el segundo westermen de la historia del cine, acompañándole en esta ocasión intérpretes solventes y experimentados en esto del far west como Paul Fix, Víctor Jory, Rhys Williams y, entre otros, un jovencísimo Dale Robertson.

Pero no se trata de los mejores filmes de Scott, lo que ya es bastante decir dado que en su larga filmografía hay verdaderas medianías (también excelentes trabajos a cargo de, por ejemplo Budd Boetticher).
Se pasa el rato, pero se olvida de la misma al no tener nada de particular, aunque es estimable el trabajo de Paul Sawtell en la música y/o Philip Martin en el montaje.
Una más, del montón, pero no aburre.

LA DAMA QUE CONQUISTÓ EL OESTE (Gal Who Took the West, the). 1949. Valoración: 6

julio 11, 2009
En California existe un valle próspero donde los O’Hara son los dueños desde hace mucho tiempo.
En estos momentos dos primos (de parenteco, me refiero) se disputan la totalidad de la tierra. Ambos siempre están peleados y si no fuera por su abuelo se matarían sin dudarlo.
Así están las cosas cuando llega a la ciudad una cantante de ópera contratada por el abuelo, que no es precisamente como todos creían. Me refiero que estaban esperando una mujer gorda y grande. Pero no, se trata de una muchacha muy bonita y valiente.
Sin embargo, sus intenciones no están claras. Pero eso sí, ella tiene la solución al conflicto.

Entretenido western menor, rodada de forma rutinaria pero esforzada por Frederick de Cordova (sí, con v), que casi casi es una comedia. Es un western, claro, tiene todos sus elementos, pero la historia está narrada no desde la violencia áspera sino desde el punto de vista romántico de una mujer que se encuentra en medio de dos rudos hombres dispuestos a matarse por ella.
La cinta es liviana y no tiene nada realmente destacable aunque el aspecto técnico es competente habiendo muy buen gusto para el vestuario, peluquería y decoración de interiores.
Pero todo es mediocre como puro entretenimiento me refiero, siendo olvidable al cien por cien, por mucho que el guión, ¡oh, sorpresa! estuviera nonimado al mejor guión estadounidense del año.
Pero todo lo que sucede está narrado de forma más o menos simpática, pero sin mayor calado ni interés.
Tan sólo está bien, por la puesta en escena, la pelea final a puñetazos entre los dos primos. Está muy bien coreografiada e induce a la sonrisa. También está conseguido lo que sucede en el teatro donde la protagonista finalmente actuará.
Por lo demás, y aparte de la agreste belleza de las tierras de Calabasa, California, donde se rodaron los exteriores, sólo destacaría el buen trabajo, norma de la casa, de Yvonne de Carlo, una gran actriz que hizo muchas medianías como ésta.

EL HOMBRE DEL COLORADO (Man from Colorado, the). 1948. Valoración: 7

mayo 16, 2009
En 1865, un sádico coronel del ejército de la Unión, Owen Devereaux , regresa a su hogar, en Colorado, donde es recibido como un héroe, junto a su colega y amigo el capitán Del Stewart.
El coronel Deveraux ha dejado tras de sí muertes y violencia innecesaria, y Stewart teme que el conflicto lo haya trastornado.
Por entonces, Caroline Emmet, la mujer de la que ambos están enamorados, accede a casarse con Deveraux…

Muy entretenido western, muy ágil, lleno de felices situaciones rodadas con buen ritmo y sentido dramático por Henry Levin y Charles Vidor, este muchas veces sin aparecer en los títulos de crédito, aunque colaboró en varias escenas. Tiene muchos encantos, todos ellos comunes al buen cine que se hacía a finales de los cuarenta, con un empleo entrañable del technicolor y/o incluso de otros menos vistosos como el trucolor, cinecolor… que le daban al film, sobre todo si se veía por televisión, muchos años después de su estreno, un halo romático, ingenuo y colorista.
Pero lo más curioso es ver al casi siempre cercano y cálido Glenn Ford, en un papel de malo, cosa no muy normal. Un malo malísimo, que da verdadero miedo, pero que no puede impedir que el espectador siente por él un poco de pena, dado que al fin y al cabo no es más que un enfermo mental, producto de una terrible y fraternal guerra civil, donde tuvo que dirigir verdaderas matanzas en aras de la búsqueda de la ansiada victoria. Ford lo hace de maravilla y su composición es de la que se recuerdan para siempre.

Le acompañan un seguro William Holden, en todo momento entre la amistad y lealtad con su amigo y su sentido del deber, una excelente Ellen Drew, que sufre de lo suyo con su enajenado marido, y soberbios característicos del buen westen como Edgar Buchanan, Stanley Andrews y/o Denver Pyle.
Los críticos suelen decir que la dirección de Levin es rutinaria. No sé si es cierto, lo que sí sé es que me lo pasé muy bien viéndola, me dejó una huella indeleble y considero esta película como un buen film, con escenas realmente violentas y más para la época en la que fue rodada y con un malsano clímax de muerte y corrpución, donde las buenas gentes se las ven canutas para imponer el orden en medio del caos y la locura.