Archive for the ‘John Litel’ Category

LA DAMA QUE CONQUISTÓ EL OESTE (Gal Who Took the West, the). 1949. Valoración: 6

julio 11, 2009
En California existe un valle próspero donde los O’Hara son los dueños desde hace mucho tiempo.
En estos momentos dos primos (de parenteco, me refiero) se disputan la totalidad de la tierra. Ambos siempre están peleados y si no fuera por su abuelo se matarían sin dudarlo.
Así están las cosas cuando llega a la ciudad una cantante de ópera contratada por el abuelo, que no es precisamente como todos creían. Me refiero que estaban esperando una mujer gorda y grande. Pero no, se trata de una muchacha muy bonita y valiente.
Sin embargo, sus intenciones no están claras. Pero eso sí, ella tiene la solución al conflicto.

Entretenido western menor, rodada de forma rutinaria pero esforzada por Frederick de Cordova (sí, con v), que casi casi es una comedia. Es un western, claro, tiene todos sus elementos, pero la historia está narrada no desde la violencia áspera sino desde el punto de vista romántico de una mujer que se encuentra en medio de dos rudos hombres dispuestos a matarse por ella.
La cinta es liviana y no tiene nada realmente destacable aunque el aspecto técnico es competente habiendo muy buen gusto para el vestuario, peluquería y decoración de interiores.
Pero todo es mediocre como puro entretenimiento me refiero, siendo olvidable al cien por cien, por mucho que el guión, ¡oh, sorpresa! estuviera nonimado al mejor guión estadounidense del año.
Pero todo lo que sucede está narrado de forma más o menos simpática, pero sin mayor calado ni interés.
Tan sólo está bien, por la puesta en escena, la pelea final a puñetazos entre los dos primos. Está muy bien coreografiada e induce a la sonrisa. También está conseguido lo que sucede en el teatro donde la protagonista finalmente actuará.
Por lo demás, y aparte de la agreste belleza de las tierras de Calabasa, California, donde se rodaron los exteriores, sólo destacaría el buen trabajo, norma de la casa, de Yvonne de Carlo, una gran actriz que hizo muchas medianías como ésta.
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SAN ANTONIO. 1945. Valoración de los bloggeros: 8

enero 22, 2009

Clay Hardin, que se encontraba refugiado en Méjico, decide regresar a San Antonio, en Texas, para tratar de descubrir los robos de ganado que se producen en el estado.
Sus investigaciones le llevan a enamorarse de la cantante del bar, la cual está sometida a las órdenes del villano.

Convencional pero entretenido western, dirigido por David Buttler y Raoul Walsh (este sin acreditación oficial). Uno lo comenzó y otro lo terminó (aunque ahora no recuerdo quién hizo qué).
Las escenas de acción están bien resueltas (realizadas por Walsh) y el elemento romántico a cargo (una vez más) de Errol Flynn y Alexis Smith no es gran cosa, pero resulta simpática con sus tiras y aflojas. No en vano, la diferencia de caracteres e incluso físico: una elegante y sofisticada, el otro aventurero y pendenciero si se tercia, dan mucho juego, aunque esta vez no alcance grandes cotas y las chispas entre ellos no degeneren en incendio.

Un film entretenido, ameno, pero fugaz en la memoria, por cuanto apenas tiene algún elemento claramente destacable en un conjunto falto de mayor imaginación y ambición. Tan solo pretende hacer pasar un buen rato. Lo consigue y santas pascuas.
¡Otro gallo habría cantado si toda la cinta hubiera estado dirigida por Walsh!

EN BUSCA DEL ORO (Gold is where you find it). 1938. Valoración de los bloggeros: 5

noviembre 19, 2008

En California, se desata la fiebre del oro, lo que perjudica notablemente a los sembradores de maíz, ese otro oro.
Los buscadores de oro, al sacar el metal de la tierra, utilizan cañones de agua que sale a mucha presión, con lo que desmiembran la tierra, arrojando impurezas a las aguas que bañan las fértiles tierras de los agricultores y sembradores.
Las cosechas se están perdiendo, arruinando a muchas personas e incluso pereciendo en accidentes a causa de las inundaciones.
Un hombre, el capataz de la mina, se enamora de la hija del principal cabecilla de los lugareños, lo que le obligará a tomar partido

Algo atípico western, que resulta también una cinta más o menos histórica, aunque novelada al uso hollywoodiense.
Michael Curtiz, su director, aporta una apreciable nota documental a la cinta, al ser muy interesante ver los métodos que se utilizaban en aquél entonces para extraer el oro
Sin embargo, la película no lo es tanto en su parte estrictamente cinematográfica, adoleciendo de estaticidad y algo de frialdad expositiva.
Tiene una muy bonita fotografía pero resulta toda la historia, tal y como está narrada, un poco sosa, la verdad.

Ambientación y decorados son muy buenos, por lo que se puede decir que la valoración final es de irregular, aunque no desdeñable.
No fue estrenada, que yo sepa, en las salas comerciales españolas, estrenándose en televisión, que es donde yo la ví.
Lo mejor, aparte de la ambientación con gran calidad en el vestuario y dirección artística, es, nuevamente, la gran Olivia de Havilland, aquí tan preciosa como siempre y distinguida, amén de elegante y firme en sus conviccciones. Le acompañan característicos habituales del western, como Barton McLane y/o John Litel, pero también actores tan fuera de los westerns como el gran Claude Rains.

Leer critica En busca del oro (gold is where you find it) en Muchocine.net

ORO, AMOR Y SANGRE (Virginia City) (Virginia City). 1940

agosto 2, 2008

Durante la Guerra de Secesión norteamericana, las tropas sudistas deben conseguir mucho dinero para comprar armas y alimentos para sus soldados, pues si no, perderán la guerra con total seguridad.
Para conseguirlo, un teniente irá a la ciudad de Virginia City, de mayoría nordista, para conseguir la mayor cantidad de oro en polvo, cuyos dueños son afines a su causa.
Para ello, lo transportarán durante muchos kilómetros en los bajos de unos carros.
Sin embargo, un espía yanki está detrás de ellos para capturar el oro.

Entretenido western que solo tiene en su debe el que el ritmo es desigual y las situaciones se tornan de espectaculares a demasiado habladas. Es decir, hay escenas de gran ritmo e intensidad, junto a otras donde la palabra es la dueña de la función, creándose una extraña sensación que, sobre todo para los amantes del western clásico, resultan algo desconcertantes.

Pero en líneas generales está bastante bien, se ve que se ha empleado mucho dinero y los extras y dobles cumplen magníficamente con su difícil y arriesgado cometido.
El último tercio está muy bien, sobrecogiendo al espectador dada la magnífica realización de Michael Curtiz, inolvidable director de la mítica “Casablanca”, amén de otros films de muy diversos géneros (ver en este mismo blog, donde hablo de varios de ellos, con el mismo protagonista, por cierto, Errol Flynn).
Estupendos intérpretes (Miriam Hopkins, Randolp Scott, Errol Flynn, Humphrey Bogart, Alan Hale, Ward Bond…), donde destaca, además de la siempre segura Miriam Hopkins, toda una señora actriz, el cometido de malo malísimo del más tarde inmortal (en el plano cinematográfico, claro) Humphrey Bogart y, sobre todo, el duelo actoral de los dos protagonistas masculinos, un muy activo Errol Flynn y un sobrio y excelente Randolph Scott, ganando claramente este último en el plano interpretativo.


Una cinta estimable, que no es redonda por lo apuntado antes, pero que deja un buen sabor de boca y ejemplifica el modo de rodar un film que ya ha desaparecido, salvo muy contadas ocasiones.

Un pequeño clásico, vamos.

Leer critica Oro, amor y sangre (Virginia City) en Muchocine.net

MURIERON CON LAS BOTAS PUESTAS (They died with their boots on). 1941

julio 18, 2008
La historia del General Custer, que culminó con su muerte en la célebre batalla de Little Big Horn contra las tribus indias a las que durante años masacró.

Uno de los mejores westerns de la historia del Séptimo Arte y una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. ¿Por qué? Pues no es porque la considere una de las diez mejores, pero sí que reúne todo aquello que yo le pido a un buen film: espectacularidad, entretenimiento, acción, humor, amor, y que pueda, además, aprender algo, por ejemplo de historia.
¿Quiere esto decir que se puede considerar a “Murieron con las botas puestas” como un film histórico? Pues….rotundamente no. Es más, es la película antihistórica más clara de la historia del cine.
El hecho es que prácticamente todo lo el aquí magistral Raoul Walsh narra, es mentira podrida. Partiendo del hecho de que el general Custer aparezca retratado poco menos que como un héroe, cuando a estas alturas ya sabemos que está considerado como uno de los asesinos en serie más famosos, no en vano, por sus directas órdenes se asesinaron a cientos de “pieles rojas”, preferentemente niños y ancianos…
Y es que el dicho de “el mejor indio es el indio muerto”, como quien dice lo acuñó él.

Pero dejando esto aparte, este trabajo cinematográfico es inconmensurable desde el punto de vista de puro cine. Pura adrenalina, narrada con brío, entusiasmo, un sentido del ritmo prodigioso, y unas interpretaciones excelentes (Flynn, De Havilland, Kennedy, Quinn….).
Por ello la peli es magnífica y se pasan las dos horas y pico que dura, la mar de bien. Es más, conviene verla cada, digamos, seis o siete años, pues así uno/a puede recordar lo que es el CINE con mayúsculas.
Magnífico film, considerado como uno de los grandes en el western y una película imperecedera en líneas generales.

Leer critica Murieron con las botas puestas (They died with their boots on) en Muchocine.net

DODGE CITY. 1939

abril 27, 2008
Wate Halton, ganadero y buscador de fortuna del viejo Oeste, lleva a la ciudad de Dodge a un vaquero.
Nada más instalarse éste tiene una disputa con Jeff Surrett, jefe de los criminales de la ciudad.
Abbie, reportera local, le pide a Wate que ocupe el puesto de sheriff y limpie la ciudad.

Entretenida película del oeste, beneficiada por un excelente reparto (entre otros muchos, nada menos que Errol Flynn, Olivia de Havilland, War Bond, Ann Sheridan, Bruce Cabot, Alan Hale, amigo de correrías de Flynn…).
Sin embargo hay que decir que, vista hoy en día, uno se da cuenta de que la impresión que tuvo de niño al verla no es la más adecuada ni justa.

Ya se sabe que de niño la imaginación desbordante deja impresa en la memoria recuerdos imborrables de momentos, personas, películas….que vueltas a experimentar en la madurez, devienen en pequeñas decepciones.
Esto es lo que me ocurrió a mí tras ver “Dodge City”, ya de mayor, por segunda vez.
Ahí me dí cuenta de que, aunque siempre entretenida y técnicamente impecable, con una preciosa fotografía a todo Technicolor, grandes paisajes, excelentes intérpretes, estimable banda sonora, y una magnífica dirección de los extras, la cinta es algo parada, bastante envarada, poco grácil.

Cierto es que de todo hay, y los momentos de acción son buenos, pero también es verdad que se habla un poquito más de la cuenta, de que la historia romántica roba protagonismo a los tiros, peleas, propios del género y que, al final, uno se queda con la impresión de que más habría valido la pena no volver a verla y conservar el recuerdo de la niñez, cuando se vió la peli en compañía de toda la familia, por la televisión, un sábado por la tarde, al calor y cariño del hogar.
En fin, que para la época en la que se rodó está francamente bien, y que está considerada como un pequeño clásico, pero sigo diciendo que el tiempo le ha quitado buena parte de sus iniciales virtudes.
Como curiosidad, en este film, y en buena parte de los primeros westerns de la historia del cine, se puede ver cómo se dispara en realidad el revólver. El actor, verdadero cowboy en su vida privada antes de trabajar en el cine, Guinn (Big Boy) Williams, nos da una verdadera lección, aunque choca un poco al ser una técnica (la que en aquél entonces tenían) un tanto rudimentaria, pero más precisa, al disparar en sentido descendente.

Leer critica Dodge, ciudad sin ley en Muchocine.net