Archive for the ‘Linda Darnell’ Category

PASIÓN DE LOS FUERTES ((My darling Clementine) 1946

febrero 19, 2009

Wyatt Earp, con ayuda del pistolero alcohólico Doc Holiday y de sus hermanos y parientes, deberán enfrentarse al clan Clanton, en O.K. Corrall.

TIERRA DE VALIENTES, DE CORAZONES INTRÉPIDOS, Y DE DEDOS PUESTOS EN EL GATILLO.
sÓLO jOHN fORD, PODÍA PRODUCIR ESTA PELÍCULA CON TODA LA GRANDEZA Y ACCIÓN DEL VIEJO oESTE AMERICANO
.”

Así decía el programa de mano del cine Avenida.

“- ¿Alguna vez has estado enamorado, Mac?
– No, siempre he sido camarero
“.

Excelente western del gran maestro John Ford, quizás uno de los mejores de la historia.
No es un film espectacular, con muchos tiros y acción, sino emimentemente reflexivo, al menos en su primeer tercio. Un primer tercio donde el espectador va conociendo a los ricos (que dan mucho juego, quiero decir) personajes que pueblan un mundo que comenzaba a cambiar para bien de muchos y tristeza de no pocos.
La historia del histórico enfrentamiento en O.K. Corral, entre el ya inmortal Wyatt Earp, sus hermanos y parientes, junto a su gran amigo el dentista Doc Hollyday, maestro en la rapidez con su revólver y el juego de cartas, y gravemente enfermo, contra el clan Clanton, ya ha sido repetidas veces expuesto en la pantalla grande. Hay excelentes títulos que lo describen, siempre con variantes, y otros no tan buenos y estimables, pero casi siempre amenos.

En esta ocasión Ford le imprime poesía y lirismo, junto a violencia sin perifollos en el enfrantamiento final.
Según pasan los minutos, los acontecimientos se van exponiendo, acumulándose la tensión y explotando finalmente. La violencia verbal y los desafíos textuales, dan lugar al “diálogo” de las balas, juez final que pone a cada cual en su sitio.
Soberbio guión, magistral dirección de Ford, y unas maravillosas interpretaciones de un elenco sin igual, donde, ¡mira por dónde! brilla con luz propia el casi siempre inexpresivo (aunque simpático) Víctor Mature, que logra una sensible creación de Doc Hollyday, no mostrando su característica jeta de gran ardor de estómago.
Montones de inolvidables escenas y diálogos, aunque siempre recuerdo la de la entrada en el saloom de todo el clan Clanton, colocándose a lo largo de la barra (encabezados por el mejor actor “característico” de todos los tiempos: Walter Brennan).
Una rotunda obra maestra y todo un clásico.

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LAS AVENTURAS DE BÚFFALO BILL (Buffalo Bill). 1944. Valoración de los bloggeros: 6

noviembre 25, 2008

Historia del legendario Buffalo Bill desde un punto de vista más bien cotidiano, es decir, la aventurera y fascinante vida de William Cody, que más tarde se ganó el inmortal sobrenombre de “Búffalo Bill”, por los cientos de (pobres) búfalos que se cruzaron en su camino (o más bien él fue a por ellos), amén de otros trabajos para el Ejército, etc.
De cómo comenzó en esta institución para pasar más tarde, después de las contiendas contra los indios, a ser una atracción circense de fama mundial.

“¡Arde el Oeste! ¡Tiembla la pradera! ¡Atacan los pieles rojas! ¡Ha empezado la guerra de exterminio!Emocionante y dinámica epopeya. Lucha a muerte entre “Mano amarilla! y Búffalo Bill. Salvaje estampa de aventuras que arrolla las praderas con la furia del huracán. Electrizantes y sangrientas luchas. Heroismo, audacia, emoción y gran matanza de hombrees y búfalos.”

Así rezaba la publicidad del programa de mano del cine Coliseo, el domingo 14 de Noviembre de 1948.

Agradable película, bien dirigida por William A. Wellman, antiguo miembro de la escuadrilla “Lafallette”, y ya director en el cine mudo, por lo tanto, un gran clásico.
Este ameno y simpático western hace, sobre todo, hincapié en los momentos más divertidos y graciosos de la vida del gran Buffalo Bill, bueno no de Búffalo Bill sino de William Frederick Cody, que más tarde se ganó el inmortal apodo por los cientos (o quizás miles) de búfalos que se cruzaron en su camino. Bueno, él se les cruzaba.
Por supuesto, mucho novelado o por lo menos suavizado al estilo Hollywood.

Lo único malo, pero que debe resaltarse, es que, como sucede a menudo con el cine de Wellman, resulta un tanto sosa la peli, sin alma ni intensidad dramática. Esto es, evidentemente, porque se huye conscientemente de la espectacularidad, para adentrarse en la cotidianidad de un héroe entrañable y cercano.
Y el ejemplo más claro de esto está en el emotivo final, muy sensiblero, sí, pero eficaz, donde vemos al gran Búffalo Bill despedirse de sus incondicionales, de los espectadores circenses, a lomos de su bonito caballo, mientras su esposa (Mauren O´Hara) llora emocionada.
Un final que en manos de otro director hubiera caído en el ridículo, pero que Wellman logra sublimar.
Un western menor, pero con un grandísimo elenco interpretativo y un bonito color, el Technicolor de la época, la dorada de Hollywood.

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