Archive for the ‘Noah Beery’ Category

EL HOMBRE DEL BOSQUE (Man of the Forest). 1933. Valoración de los bloggeros: 4

enero 10, 2009
La nieta de un ranchero, cuyas propiedades son envidiadas y deseadas por un mal hombre que tiene un grupo de malhechores como ayudantes, viene a visitarle, y a hacerse, con el tiempo, dueña de todo.
El ranchero tiene como mano derecha a un hombre mucho más joven, que vive tranquilo, sin mujeres (no las soporta), junto a su fiel caballo blanco y sus mascotas, una familia de pumas, que juguetean con él a menudo, pegando sustos a los demás.
La nieta está a punto de ser secuetrada por los malos, pero el vaquero se la lleva a su casa, donde tendrán sus más y sus menos.
Todo va bien y comienzan a congeniar, pero sucede que el abuelo aparece muerto, a pocos metros de la casa del vaquero, apuñalado. Todo apunta al protagonista pues esa noche salió al fresco a pasar la noche.

Adaptación de una de las muchas novelas de Zane Grey, que tanto me hizo disfrutar de niño.
Se trata de una entretenida película, que al comienzo parece un rollo patatero, para poco a poco interesar y hacer pasar un buen rato.
Es bastante amena y tiene de todo, comenzando a mejorar claramente con la aparición de la chica, muy bonita y con carácter. Sus tiranteces con el protagonista, un jocoso Randolph Scott, bastante más expresivo que en sus films posteriores, cuando ya era famoso y todo un westernmen, hacen gracia y los pumas tienen importancia en ello.


Más tarde comienza la acción, representativa del far west, bien filmada por Henry Hathaway, que en estos modestos pero eficaces westerns iba aprendiendo a marchas forzadas, hasta llegar a ser uno de los grandes en el cine de género.
Lo cierto es que, viéndola ahora, aparece claramente ajada por el paso del tiempo, pero sigue siendo amena y hace pasar bien el tiempo.

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HORDA MALDITA, LA (Thundering Herd, the) (Buffalo Stampede) (La estampida de búfalos). 1933

julio 26, 2008

En la época de la caza de búfalos por parte de los hombres blancos, para conseguir sus preciadas y caras pieles, se producen ataques de un grupo de malhechores, que vestidos de pieles rojas, se dedican a atacar carromatos con pieles.
La bonita hijastra del jefe está a punto de casarse con un buen hombre, un cazador de búfalos honrado.
Sin embargo, el padrastro de la muchacha está muy interesado por ella y no duda en raptarla y llevársela consigo lejos del novio.
Este le sigue y es tiroteado, siendo herido.

Peliculilla del oeste, pequeñito western, tanto en ambición como en metraje (apenas una hora de duración), que compone uno de los ochos films que Henry Hathaway rodó para la Paramount, basados en novelas de Zane Grey (muy leído por mí siendo chaval), y casi siempre con protagonismo del quizás más característico intérprete del far west cinematográfico: Randolph Scott.
Como no he visto las otra siete películas (al menos eso creo) no puedo decir si esta es de las mejores, pero supongo que sí dado que fue una de las últimas y, digo yo, la técnica de Hathawy ya había mejorado para entonces.
Es simpática, no molesta, se pasa el rato, pero apenas hay dos o tres momentos buenos, siendo el resto pura filfa argumental, pareciendo al final que ha durado más de la hora indicada, por lo que se hace larga.
Lo mejor son sus intérpretes, con Scott a la cabeza, con bigotillo y todo, muy joven, claro está, pero acompañado por el gran Harry Carey e intérpretes estimables como Monte Blue, Barton Mclane, Noah Beery, y el ex-Tarzán, Buster Crabbe (no, este no era un buen actor).

Las mejores escenas son las del tiroteo al protagonista y posterior paliza por parte del padrastro, con el caballo arrastrando a su dueño, las bellas escenas de las manadas de búfalos en estampida, y sobre todo un momento estupendo, donde sí podemos comprobar que Hathaway llegaría lejos y sería uno de los mejores de su generación: cuando los indios intentan cazar unos pocos búfalos para dar de comer a su tribu y no lo logran a causa del hombre blanco (aunque no intencionadamente).
Solo con dos escenas a plano fijo se demuestra la situación del piel roja con respecto a su hasta entonces sustento natural: la carne de búfalo. Un plano con un grupo de indios a caballo con cara de circunstancias al ver que los búfalos ya se han escapado, y otra, impactante, con el rostro de dos o tres mujeres indias, una de ellas con un niño a la espalda, con una cara de decepción y hambre, bien definitoria, repito, de la verdad en la que se sustentó una importante parte de la historia de Los Estados Unidos.

Un film muy menor, que no puedo definir de bueno, pero que está bien para estudiosos y fans del western. Como es mi caso. Aunque debo confesar una cosa (vergüenza me da, no creáis), y es que yo la he visto porque la compré con el falso y taimado título “La horda maldita” (que me ahorquen si sé porqué tiene este título), cuando la verdad es que se titula “La estampida de búfalos“. ¡Anda que no hay diferencia!.
¡Ah, por cierto, arriesgadísimas escenas por parte de los dobles en las escenas del carromato y diligencia!

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