Archive for the ‘Olivia de Havilland’ Category

EN BUSCA DEL ORO (Gold is where you find it). 1938. Valoración de los bloggeros: 5

noviembre 19, 2008

En California, se desata la fiebre del oro, lo que perjudica notablemente a los sembradores de maíz, ese otro oro.
Los buscadores de oro, al sacar el metal de la tierra, utilizan cañones de agua que sale a mucha presión, con lo que desmiembran la tierra, arrojando impurezas a las aguas que bañan las fértiles tierras de los agricultores y sembradores.
Las cosechas se están perdiendo, arruinando a muchas personas e incluso pereciendo en accidentes a causa de las inundaciones.
Un hombre, el capataz de la mina, se enamora de la hija del principal cabecilla de los lugareños, lo que le obligará a tomar partido

Algo atípico western, que resulta también una cinta más o menos histórica, aunque novelada al uso hollywoodiense.
Michael Curtiz, su director, aporta una apreciable nota documental a la cinta, al ser muy interesante ver los métodos que se utilizaban en aquél entonces para extraer el oro
Sin embargo, la película no lo es tanto en su parte estrictamente cinematográfica, adoleciendo de estaticidad y algo de frialdad expositiva.
Tiene una muy bonita fotografía pero resulta toda la historia, tal y como está narrada, un poco sosa, la verdad.

Ambientación y decorados son muy buenos, por lo que se puede decir que la valoración final es de irregular, aunque no desdeñable.
No fue estrenada, que yo sepa, en las salas comerciales españolas, estrenándose en televisión, que es donde yo la ví.
Lo mejor, aparte de la ambientación con gran calidad en el vestuario y dirección artística, es, nuevamente, la gran Olivia de Havilland, aquí tan preciosa como siempre y distinguida, amén de elegante y firme en sus conviccciones. Le acompañan característicos habituales del western, como Barton McLane y/o John Litel, pero también actores tan fuera de los westerns como el gran Claude Rains.

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MURIERON CON LAS BOTAS PUESTAS (They died with their boots on). 1941

julio 18, 2008
La historia del General Custer, que culminó con su muerte en la célebre batalla de Little Big Horn contra las tribus indias a las que durante años masacró.

Uno de los mejores westerns de la historia del Séptimo Arte y una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. ¿Por qué? Pues no es porque la considere una de las diez mejores, pero sí que reúne todo aquello que yo le pido a un buen film: espectacularidad, entretenimiento, acción, humor, amor, y que pueda, además, aprender algo, por ejemplo de historia.
¿Quiere esto decir que se puede considerar a “Murieron con las botas puestas” como un film histórico? Pues….rotundamente no. Es más, es la película antihistórica más clara de la historia del cine.
El hecho es que prácticamente todo lo el aquí magistral Raoul Walsh narra, es mentira podrida. Partiendo del hecho de que el general Custer aparezca retratado poco menos que como un héroe, cuando a estas alturas ya sabemos que está considerado como uno de los asesinos en serie más famosos, no en vano, por sus directas órdenes se asesinaron a cientos de “pieles rojas”, preferentemente niños y ancianos…
Y es que el dicho de “el mejor indio es el indio muerto”, como quien dice lo acuñó él.

Pero dejando esto aparte, este trabajo cinematográfico es inconmensurable desde el punto de vista de puro cine. Pura adrenalina, narrada con brío, entusiasmo, un sentido del ritmo prodigioso, y unas interpretaciones excelentes (Flynn, De Havilland, Kennedy, Quinn….).
Por ello la peli es magnífica y se pasan las dos horas y pico que dura, la mar de bien. Es más, conviene verla cada, digamos, seis o siete años, pues así uno/a puede recordar lo que es el CINE con mayúsculas.
Magnífico film, considerado como uno de los grandes en el western y una película imperecedera en líneas generales.

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CAMINO DE SANTA FE (Santa Fe trail, the). 1940

mayo 18, 2008
En la promoción de 1854 salen de West Point, academia militar de los Estados Unidos, entonces al mando del coronel Robert E. Lee, los tenientes Jeff Stuart y George Custer, que van destinados al segundo Regimiento de Caballería de Kansas, de guarnición en Fuerte Leavenworth.
Son enviados al segundo regimiento de Caballería de Kansas.
Son los años que preceden a la Guerra de Secesión y el ejército tiene continuas fricciones con el abolicionista John Brown.

No se porqué pero a esta película siempre le tuve, hasta hace un año, un poco de manía.
Tal vez fue por el personaje de Raymond Massey, el abolicionista John Brown (personaje real), que me resultó antipático (yo era un crío cuando la ví), ó tal vez porque hay demasiados personajes y en algún momento perdí la concentración.
Lo cierto es que es de las que menos me gustó de Michael Curtiz, no olvidemos, realizador de la mítica “Casablanca.
Vista por segunda vez me pareció mucho más bonita que la primera y aprecié mejor los excelentes diálogos, así como la brillantez de ciertas escenas y las estupendas interpretacioes de actorazos como Van Heflin y/o el antes referido Raymond Massey.

Una película que quizás debiera haber sido más profunda pero que remite a los mejores ejemplos de recios e inolvidables westerns, que cimentaron durante décadas este precioso género.
Además, la mezcla de acción, humor y romanticismo, está bien conseguida y personajes como los de Alan Hale ponen el punto cómico a una historia de honor, lealtad y amistad (la relación entre los dos protagonistas masculinos, siempre fieles entre ellos, aunque estén enamorados de la misma mujer).
No, ciertamente tampoco se puede decir que sea de las mejores de Curtiz, pero sí que es superior a “Dodge City, ciudad sin ley” y que su visión, cada cinco o seis años, es una buena terapia no sólo contra el aburrimiento, sino contra la mediocridad cinematográfica.
Un buen western con el que, gracias a Dios, me he congraciado.

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DODGE CITY. 1939

abril 27, 2008
Wate Halton, ganadero y buscador de fortuna del viejo Oeste, lleva a la ciudad de Dodge a un vaquero.
Nada más instalarse éste tiene una disputa con Jeff Surrett, jefe de los criminales de la ciudad.
Abbie, reportera local, le pide a Wate que ocupe el puesto de sheriff y limpie la ciudad.

Entretenida película del oeste, beneficiada por un excelente reparto (entre otros muchos, nada menos que Errol Flynn, Olivia de Havilland, War Bond, Ann Sheridan, Bruce Cabot, Alan Hale, amigo de correrías de Flynn…).
Sin embargo hay que decir que, vista hoy en día, uno se da cuenta de que la impresión que tuvo de niño al verla no es la más adecuada ni justa.

Ya se sabe que de niño la imaginación desbordante deja impresa en la memoria recuerdos imborrables de momentos, personas, películas….que vueltas a experimentar en la madurez, devienen en pequeñas decepciones.
Esto es lo que me ocurrió a mí tras ver “Dodge City”, ya de mayor, por segunda vez.
Ahí me dí cuenta de que, aunque siempre entretenida y técnicamente impecable, con una preciosa fotografía a todo Technicolor, grandes paisajes, excelentes intérpretes, estimable banda sonora, y una magnífica dirección de los extras, la cinta es algo parada, bastante envarada, poco grácil.

Cierto es que de todo hay, y los momentos de acción son buenos, pero también es verdad que se habla un poquito más de la cuenta, de que la historia romántica roba protagonismo a los tiros, peleas, propios del género y que, al final, uno se queda con la impresión de que más habría valido la pena no volver a verla y conservar el recuerdo de la niñez, cuando se vió la peli en compañía de toda la familia, por la televisión, un sábado por la tarde, al calor y cariño del hogar.
En fin, que para la época en la que se rodó está francamente bien, y que está considerada como un pequeño clásico, pero sigo diciendo que el tiempo le ha quitado buena parte de sus iniciales virtudes.
Como curiosidad, en este film, y en buena parte de los primeros westerns de la historia del cine, se puede ver cómo se dispara en realidad el revólver. El actor, verdadero cowboy en su vida privada antes de trabajar en el cine, Guinn (Big Boy) Williams, nos da una verdadera lección, aunque choca un poco al ser una técnica (la que en aquél entonces tenían) un tanto rudimentaria, pero más precisa, al disparar en sentido descendente.

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