Archive for the ‘Rhonda Fleming’ Category

LA PELIRROJA Y EL COWBOY (El Secreto de la pelirroja) (Redhead and the cowboy, the). 1950. Valoración: 6,35

enero 10, 2010
En plena Guerra de Secesión, una bella mujer trata de llevar un mensaje en clave a un hombre del Sur. Un hombre, mientras tanto, es atacado por error, conociendo de rebote a la mujer. Esta, cree erróneamente que se trata del hombre con quien debe entrar en contacto.
Una bella pelirroja es en realidad una espía del Sur, que no se sabe qué misión tiene. Pero en su ciudad, conoce a un vaquero justo cuando uno de sus correlegionarios muere asesinado.
Antes de morir le da un mensaje cifrado a la muchacha, que huye del lugar para decírselo a su jefe.
El vaquero le seguirá, junto a un extraño hombre del norte, ya que necesita que la mujer testifique a su favor ya que el sheriff del lugar le culpa del asesinato del espía.

Vista dos veces, la primera escribí lo siguiente: “Entretenida. Es a la vez western y película de intriga militar. Está contada con gusto, aunque no mucha imaginación. Carece de grandes pretensiones, por lo que se llega a hacer simpática y amena. Bien los intérpretes”.


Pues bien vista una segunda vez, muchos años después, y sin acordarme de nada, ni siquiera de que ya la había visto, he de decir que me ha parecido muy discreta, aunque felizmente va de menos a más.
Los dos primeros tercios son un poco tristones y repetitivos, con galopadas a caballo, pocos diálogos, presuntamente mucha intriga y poca acción y mucho bla, bla, bla.
Menos mal que con la aparición del personaje de Lamartine, bien encarnado por Alan Reed, la película gana en tensión y emoción, hasta llegar a la batalla final, bien rodada, con brío.
En líneas generales es, pues, muy irregular y no demasiado imaginativa.
Preciosos paisajes filmados en blanco y negro.
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EL ÁGUILA Y EL HALCÓN (Eagle and the hawk, the). 1950. Valoración: 5,70

septiembre 21, 2009
En 1863 un Ránger de Texas viaja a México junto a un espía del Ejército de la Unión para investigar qué se traen entre manos un jefe mexicano afin a Juárez y un extraño norteamericano que está reuniendo hombres de la peor calaña, comprando muchas armas con grandes cantidades de dinero que no se sabe de dónde viene.
Dicho norteamericano tiene una bellísima hija, o eso es lo que se suponen los dos “amigos”, que se siente atraida por el Ránger, siendo correspondida.


Muy irregular westen cuya mayor parte del metraje se puede calificar de rollete, sobre todo en su por así decirlo primera parte. En ella sólo las puyas, bromas y tensiones dialécticas entre los dos protagonistas tienen su gracia, habiendo momentos chistosos junto a otros bastante sosos.
Menos mal que aparece en pantalla, como por arte de birlibirloque una bellísima Rhonda Fleming, aquí muy joven, que sube la calidad general del conjunto, aunque no del argumento, tan convencional y trillado como la rutinaria dirección de Lewis R. Foster.
La intriga es de medio pelo, aunque la historia está rodada en preciosos parajes de Sedona, Arizona (USA), donde el paisaje combina las rojizas tierrar áridas con frondosos bosques rodeados de inmensos lagos. Un lugar de ensueño, que quita el hipo viéndolo en el magnífico technicolor de la época.

Menos mal que en último tercio la acción se torna más intensa, con momentos logrados como el intento de desmembramiento del protagonista, cuando le atan de sus muñecas a dos briosos caballos. Técnicamente es entrañable esta larga escena, no en vano las simpáticas transparencias cantan de lo lindo pero tiene fuerza dramática y se contiene el aliento. Además, hay un evidente peligroso trabajo por parte de los extras cuando la toma en en exteriores.
Aparte de esto, está bien en su épica y sentido del honor, el personaje del jefe mexicano, muy bien encarnado por el orondo Thomas Gómez, cuando comprueba que ha sido traicionado y no tiene más remedio, siguiendo su particular código de conducta, que finalizar la cuestión jugándose el pellejo si es necesario.
Se trata, de un modesto western de serie B, que va felizmente de menos a más y al final deja un aceptable aunque insuficiente sabor de boca.

CALLE DE LOS CONFLICTOS, LA (Abilene Town). 1946. Valoración: 6,40

julio 26, 2009
Abilene es una ciudad un tanto caótica, famosa en el far west por ser una de las principales (y en esta época, de las pocas) a las dirigen los vaqueros el ganado vacuno para su venta y distribución. Con ello los dueños de los salooms y de las tiendas de lugar, obtienen pingües beneficios, pero también numerosa gente se lleva un balazo o paliza. Y es que el alcohol es uno de los bienes más considerados y ya se sabe lo que ello conlleva y trae.
El sheriff del lugar es un ya algo viejo señor, muy cobarde y que no mueve una paja para que la situación cambie. Pero su comisario, un antiguo ganadero que se arruinó, sí que piensa que debe hacer algo al respecto.
Poco a poco, y con la ayuda de las buenas gentes del lugar y, sobre todo, de los granjeros recién llegados, plantará cara jugándose el físico.

“- Sí señor, yo le atraparé.
– Pero hombre, si es un asesino, no podrás con él.
– Pero bueno, ¿qué te crees que soy, una abejita?
– Lo tienes todo menos el aguijón
“.

Mediocre western dirigido, como en él era norma de la casa, sin imaginación ni inspiración alguna por Edwin L. Marin.
Es modesto en su ambición, aunque tiene muchos intérpretes y extras. Y es movida, pero resulta insuficiente para que sea recordada más allá del momento de su visión.
Lo único bueno que tiene, junto con el buen plantel de “secundarios”, donde brilla una vez más Edgar Buchanan, en el papel de sheriff cobarde, y el aquí joven Lloyd Bridges, bien en sus diálogos con la jovencísima Rhonda Fleming, es que la peli va de menos a más.

Y es que la primera mitad no puede ser más sosa. Ritmo lento, apenas algún suceso feliz, algo insulso, y más canciones a cargo de Ann Dvorak de las que se debería permitir en un western que no sea un musical.
Sin embargo, hacia la segunda mitad, el western más o menos férreo se presenta y comienza a interesar, y sin ser nada especialmente buena, sí que cumple con su función de entretener. Hay espectaculares escenas de estampidas (provocadas por los vaqueros, que aqui son los villanos), que a su paso arrasan con inocentes colonos, aplastándolos sin piedad.
Por ello el sabor final es aceptable y se llega al aprobado.
Pero es una peli mediana, que no contribuyó precisamente a aumentar la calidad del género.