Archive for the ‘Richard Bull’ Category

LA VENGANZA DE ULZANA (Ulzana’s Raid). 1972. Valoración: 8

junio 1, 2009
Ulzana es un indio que ha escapado de la reserva por no haber comida suficiente para su tribu.
Le persigue el ejército de los Estados Unidos y él se defiende salvajemente, si hace falta.

Claro ejemplo de la filosofía de vida del gran (para algunos críticos, sobrevalorado…) realizador Robert Aldrich, uno de los que más me ha gustado siempre, al abordar con valentía y brío muchos géneros donde se ponían en solfa determianados comportamientos humanos que menoscaban la libertad y dignidad de otros semejantes.
Aquí hace lo propio, en el personaje de Ulzana, valeroso y también cruel “piel roja”, que defiende a capa y espada a los suyos, ante el hambre y pobreza que les han dejado los “rostros pálidos”.
Cuando se estrenó, parte de la crítica atribuyó a este excelente film, que era más violento de lo necesario, pero es que el tema daba para ello y ante ciertas situaciones y circunstancias no puede ser de otro modo, sobre todo cuando las armas, el odio y el racismo imperan sobre la lógica, la razón y la justicia.
Duro, sin concesiones a la galería, Aldrich muestra su grandeza narrativa en una puesta de escena sobria donde cada personaje busca su lugar y actúa tanto según sean sus ideas más arraigadas como si su vida corre peligro mortal.

Indios que luchan por su supervivencia y blancos que actúan siguiendo órdenes, aunque estas no sean justas, hecho que mortifica a algunos personajes, como por ejemplo al protagonista (maravilloso Burt Lancaster), un honesto hombre que debe estar en permanente guardia, tanto por si los indios les atacan como por el vanidoso y cruel comportamiento del Ejército.
Atención también al papel de Bruce Davinson, un siempre buen actor, en un papel nada fácil, un hombre íntegro, creyente y religioso, que cree firmemente en la bondad del ser humano, dándose cuenta a lo largo de la historia que no es del todo cierto.
Aunque convenientemente novelado, una auténtica lección de historia, donde se pone de manifiesto, una vez más, la realidad de la conquista del far west por parte del hombre blanco, exterminando si era necesario y sin mayores contemplaciones, a los auténticos americanos, los indios.
Soberbia realización y maravillosa fotografía, además de la violencia explícita, también hay lugar para el lirismo, para la emoción, como en su duro final.
Rodada en agrestes paisajes de Arizona, la seca tierra es uno más de los personajes, otorgándole el clímax necesario de rudeza.

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INFIERNO DE COBARDES (High plains drifter). 1973. Nota media: 8

mayo 1, 2009
Un misterioso personaje llega a un pueblo amenazado por la próxima visita de tres rencorosos criminales, por lo que rápidamente se le solicita protección; consciente de que es imprescindible y nadie se atreverá a enfrentársele, comienza a humillar y exigir progresivamente a los ciudadanos.

Primer film del oeste que dirigió el gran Clint Eastwood (en esa época menos grande que en la actualidad…).
Se trata de un film original en cuanto a su temática, y en cuanto a determinados empleos del color y la fotografía. En cuanto a su temática, no en vano el “héroe” no lo es tanto, al menos en cuanto a la moral que exhibe, en sus violentos y crueles métodos y en su poca complacencia para con el resto de sus semejantes. Y en cuanto al color, al emplear el rojo con la intensidad y cromatismo del infierno puro y de la muerte.

Es un film interesante, aunque lejos de la maestría que años después demostraría su autor, pero en todo momento resulta entretenida y muy amena, aunque ciertamente, repito, todo lo que hace el protagonista, “el bueno” de la película, resulta lejano a los positivos sentimentos que debe albergar quien debe velar por nuestros intereses y seguridad.

Al final queda todo aclarado, el porqué lo hacía, etc, pero durante el metraje está bien mostrada la dualidad y hasta contradicción, dando a entender que el ser humano tiene de todo, partes buenas y demonios interiores y deudas no pagadas que nos llevan por caminos oscuros y hasta violentos, como es el caso.
Un film singular, que creo se trata de un buen borrador de su ya mejor “El jinete pálido“, y que se sigue regularmente proyectando en las televisiones del mundo entero con un éxito merecido.
Y es que siempre es un acierto por su original puesta de escena y por la intensidad dramática conseguida.