Archive for the ‘Richard Jaeckel’ Category

EL PISTOLERO (Gunfighter, the). 1950

enero 16, 2010
Un famoso pistolero llega ya cansado a un pueblo, deseoso de dejar esa vida y vivir en paz.
Sin embargo, su gran fama jugará en su contra, al haber siempre gente dispuesta a labrarse fama si le mata.


Magnífico western, no el mejor de todos, naturalmente, pero sí importante en la historia del cine por su historia, sus valores humanos y por ser, quizás, el que mejor retrató la personalidad del pistolero que quiere dejar una vida de muerte y miedo y, sin embargo, la sociedad y la mala suerte, no le dejan.
Soberbiamente interpretado por Gregory Peck, queda en la mente del espectador su final, con el personaje interpretado por mi admirado Richard Jaeckel (no digo porqué para no destriparlo).

Hoy en día, puede resultar un tanto envarada la película pues Henry King era un director demasiado austero en la realización, acusado a veces de académico, pero todavía posee el auténtico sabor de “la verdad”.
Un film imperecedero que se debe ver tranquilamente, para degustar sus interesantes cualidades cinematográficas, desde su espléndido guión hasta la soberbia fotografía en blanco y negro y, cómo no, su inmejorable elenco interpretativo.
Quien no la haya visto, haría bien en darle una oportunidad.

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LA VENGANZA DE ULZANA (Ulzana’s Raid). 1972. Valoración: 8

junio 1, 2009
Ulzana es un indio que ha escapado de la reserva por no haber comida suficiente para su tribu.
Le persigue el ejército de los Estados Unidos y él se defiende salvajemente, si hace falta.

Claro ejemplo de la filosofía de vida del gran (para algunos críticos, sobrevalorado…) realizador Robert Aldrich, uno de los que más me ha gustado siempre, al abordar con valentía y brío muchos géneros donde se ponían en solfa determianados comportamientos humanos que menoscaban la libertad y dignidad de otros semejantes.
Aquí hace lo propio, en el personaje de Ulzana, valeroso y también cruel “piel roja”, que defiende a capa y espada a los suyos, ante el hambre y pobreza que les han dejado los “rostros pálidos”.
Cuando se estrenó, parte de la crítica atribuyó a este excelente film, que era más violento de lo necesario, pero es que el tema daba para ello y ante ciertas situaciones y circunstancias no puede ser de otro modo, sobre todo cuando las armas, el odio y el racismo imperan sobre la lógica, la razón y la justicia.
Duro, sin concesiones a la galería, Aldrich muestra su grandeza narrativa en una puesta de escena sobria donde cada personaje busca su lugar y actúa tanto según sean sus ideas más arraigadas como si su vida corre peligro mortal.

Indios que luchan por su supervivencia y blancos que actúan siguiendo órdenes, aunque estas no sean justas, hecho que mortifica a algunos personajes, como por ejemplo al protagonista (maravilloso Burt Lancaster), un honesto hombre que debe estar en permanente guardia, tanto por si los indios les atacan como por el vanidoso y cruel comportamiento del Ejército.
Atención también al papel de Bruce Davinson, un siempre buen actor, en un papel nada fácil, un hombre íntegro, creyente y religioso, que cree firmemente en la bondad del ser humano, dándose cuenta a lo largo de la historia que no es del todo cierto.
Aunque convenientemente novelado, una auténtica lección de historia, donde se pone de manifiesto, una vez más, la realidad de la conquista del far west por parte del hombre blanco, exterminando si era necesario y sin mayores contemplaciones, a los auténticos americanos, los indios.
Soberbia realización y maravillosa fotografía, además de la violencia explícita, también hay lugar para el lirismo, para la emoción, como en su duro final.
Rodada en agrestes paisajes de Arizona, la seca tierra es uno más de los personajes, otorgándole el clímax necesario de rudeza.

PAT GARRET AND BILLY THE KID. 1973

abril 13, 2009
El sheriff Pat Garret, amigo de Billy el Niño, un hombre honesto pero presto a dilucidar sus cuitas con el revólver, se enfrentan al querer el primero apresar al segundo.

No me sorprendería, Pat, que Billy te volara la cabeza de un tiro: siempre has sido un padre para él“.
Excelente film del maestro Sam Peckinpah, al decir de muchos críticos, la obra maestra suya. Cuestión de opiniones pues para comenzar, yo prefiero “Grupo salvaje“, que quizás formalmente no sea tan completa como esta que nos ocupa, pero que me gustó más.
Pero es un buen ejemplo del cine de Peckinpah, con todas sus contantes,virtudes y casi ningún defecto, por lo que su visión constituye un aliciente positivo por diversas razones.
Como punto número uno, por comenzar por algo, es una certera visión del mundo ya crepuscular del far west, con los cambios de todo tipo que el progreso conlleva. Los personajes ven claramente que ya no pertenecen a dicho futuro próximo, con un espíritu tan alejado en fondo y forma del que ellos conocen y han experimentado a lo largo de décadas.

Como segundo punto, es un canto a la amistad entre, principalmente, dos hombres. Uno ya adulto y el otro joven (en este caso no tan joven pues está claro que Kris Kristofferson tiene algo más edad de la que tuvo realmente Billy el Niño en la realidad…). Una amistad rota por los acontecimientos, ajenos al cariño y respeto que se profesan, pero que harán que se tengan que enfrentar a muerte.
Puede que un pelo larga, más que nada por lo extenso de los personajes y ciertas escenas marcas de la casa Peckinpah, un tanto alargadas, preciosistas, donde se regodea el maestro mostrándonos su maestría en la puesta en escena. Pero el autor tiene la necesidad de contarnos muchas cosas y tomarse su tiempo para ello, por lo que no se le debe tomar en cuenta pues convence en su propuesta y al fin y al cabo nos ofrece un trabajo entretenido, emocionante, sensible, y bastante violento.
Magníficos “secundarios” como Jack Elam, Chill Wills, aquí muy mayor, Kathy Jurado, etc, etc.
Una magna obra de esas que ya no se hacen y que conviene ver en pantalla grande.
A mencionar la labor de Bob Dylan, que aquí está magnífico como músico y penoso como actor, siendo este film su tumba en cuanto a aspiraciones como intérprete.