Archive for the ‘Stanley Andrews’ Category

NEVADA (Nevadan, The ). 1950. Valoración: 5,20

diciembre 27, 2009
Un ladrón, que dos años atrás consiguió un botín de doscientos mil dólares en oro, consigue escapar y recupera el oro.
Son muchos los que quieren quitárselo, tanto rufianes, como agentes del gobierno.


En mi opinión se trata de un desangelado western, que no tiene nada de original y tiene, en todo momento, esa poco agradable sensación de “dejà vu” que indica que la peli no es nada destacable.
Y es que, a pesar de estar dirigida por el más tarde gran Gordon Douglas, la dirección no puede ser más rutinaria, o así lo parece. Todo está dentro de la más profunda convencionalidad. Las escenas son planas, sin ángel, sin alma.

Menos mal que el reparto es francamente bueno, con intérpretes de los mal llamados “secundarios” (sí, ya sé, lo repito constantemente, pero es verdad, ¿no?), como Jeff Corey, Frak Faylen, Stanley Andrews, el años más tarde “Tarzán” Jock Mahoney y, sobre todo, al ser el mejor de la cinta, Forres Tucker (en el fotograma), aquí realmente espléndido.
Pero todo ello no es óbice para que llegue incluso a aburrir en algún tramo, siendo tediosa casi todo el tiempo. Algo imperdonable en cualquier tipo de film, pero más en un western.
Fotografía de Charles Lawton Jr, y música de Arthur Morton.
Paisajes de California.
Una más y olvidable cien por cien.

DILIGENCIA A TUCKSON (Stage to Tucson). 1950. Valoración: 6,20

noviembre 18, 2009
Muy pocos días antes de que se declare la Guerra entre el Norte y el Sur de lo que después se denominaría Los Estados Unidos de Norteamérica, cerca de la ciudad de Tucson, donde los seguidores del Norte y del Sur viven pacíficamente, se están produciendo asaltos a diligencias.
El modo de suceder estos robos es peculiar, pues los asaltantes se valen de una diligencia aparentemente no conducida por nadie, y de color negro, a quien las balas no producen el menor daño.
Un hombre que lleva trabajando más de veinte años al servicio de un alto mandamás de la compañía de las diligencias, se traslada allí para averiguar quién está detrás de los robos.
Encontrará a una bella muchacha de la que se enamora, a un joven ayudante enamorado de la muchacha, y a una mujer de su edad, a quien él amó años atrás.

Discreto western, digno ejemplo de la simpática serie B del oeste, que significa, no obstante, un entrenimiento seguro…si no se le exige mucho.
Está llevado por el artesano y poco más Ralph Murphy con ritmo desigual, siendo algo irregular en su interés. Lo mejor son las puyas verbales y las peleas a puñetazos entre los dos grandotes protagonistas masculinos: Rod Cameron y Wayne Morris, rivalizando por la chica y lanzándose andanadas a cuenta de la diferencia de edad entre ellos/a.

Por lo demás no mucho que contar, salvo que la fotografía es muy bonita y los paisajes (Red Rock Canyon State Park, Cantil,California), también.
Un pasatiempo dirigido de forma harto convencional por un cuasi desconocido realizador.
Para ver, distraerse y olvidarla.

EL DESFILADERO DEL COBRE (Cooper Canyon). 1950. Valoración: 6,55

noviembre 12, 2009



Un grupo de sudistas, veteranos de la Guerra de Secesión, trata de reconstruir sus destrozados hogares.
Sin embargo, la aparición de una mina de cobre desata la codicia y buscan la ayuda de un pistolero.

Entretenido western de ciertas miras e inteciones, dirigida con prestancia por John Farrow, padre de Mía, y que no sólo estaba considerado en su tiempo como un buen artesano, sino que incluso trascendió en algunas estupendas obras, sobre todo del género negro.
En esta ocasión logra una bastante amena película, gracias a un ritmo sostenido y un empleo del montaje a cargo de Eda Warren, que hace se siga con atención e interés.

Pero lo más distinguido, con mucho, es el excelente empleo del color, a cargo de Charles B. Lang Jr. que consigue transmitir a través de la cromaticidad empleada los distintos sentimientos y estados de ánimo de los diversos personajes. Y son muchos los mismos, a cargo de un gran número de brillantes característicos de la época dorada de Hollywood. Gente tan solvente como Harry Carey Jr, Frank Faylen, James Burke y/o Stanley Andrews, por citar tan sólo algunos.
Y como protagonistas dos soberbios intérpretes: Ray Milland y Hedy Lamar, siempre bellísima.
Estupendas escenas de acción y buenos diálogos, para una historia que alterna lo trillado con algunas notas pintorescas que la hacen más atractiva.
Bellos paisajes agrestes de Sedona, Arizona (USA).
Gusta mientras se ve y deja un agradable recuerdo.

COLT 45. 1950. Valoración: 5,50

octubre 21, 2009

Una nueva arma ha aparecido en las calles. Se trata de un revólver llamado Colt 45.
Más mortifero y fácil de manejar que los anteriores, causará la deseperación y envidia de muchos hombres, lo que no llevará nada bueno.
Steve Farrel, representante de la casa Colt, se dirige al Oeste con la intención de promocionar un revólver de gran eficacia que está provisto, por primera vez, de un mecanismo de repetición.
En una ciudad fronteriza habla con el “Sheriff” para mostrarle cuatro ejemplares de las nuevas armas.

Uno de los muchos (quizás demasiados) westerns verdaderamente “de serie”, y por ello “B”, que interpretó el bueno de Randolph Scott, como ya he dicho en anteriores ocasiones, para mi gusto el segundo gran westermen de la historia del cine (sí, claro, por detrás del number one: John Wayne).
Está dirigida con el piloto automático puesto por Edwin L. Marin, ay que había trabajado con Scott y se llevan de maravilla. Marin no destaca precisamente por su gran originalidad en la puesta de escena, y en esta ocasión paso lo mismo.

Apenas una vez vista se queda en nuestra retina y memoria alguna escena perdida, y eso que los intérpretes no son nada malos: Zachary Scott, Alah Hale, Lloyd Bridges…), pero ni aún así insuflan de vida a esta vulgar cinta, mediocre en todos sus aspectos. Aunque no aburre, felizmente. Simplemente se deja ver, aunque sea imposible recordarla apenas pasado un mes.
Está bien la fotografía a todo color, de Wilfred M. Cline, y los paisajes son bonitos (Iverson Ranch, Chatsworth, Los Angeles, California, USA; y/o Vasquez Rocks Natural Area Park – 10700 W. Escondido Canyon Rd., Agua Dulce, California, USA.
También son de recibo los decorados de interiores.
En cuanto al argumento, normalito.

EL HOMBRE DEL COLORADO (Man from Colorado, the). 1948. Valoración: 7

mayo 16, 2009
En 1865, un sádico coronel del ejército de la Unión, Owen Devereaux , regresa a su hogar, en Colorado, donde es recibido como un héroe, junto a su colega y amigo el capitán Del Stewart.
El coronel Deveraux ha dejado tras de sí muertes y violencia innecesaria, y Stewart teme que el conflicto lo haya trastornado.
Por entonces, Caroline Emmet, la mujer de la que ambos están enamorados, accede a casarse con Deveraux…

Muy entretenido western, muy ágil, lleno de felices situaciones rodadas con buen ritmo y sentido dramático por Henry Levin y Charles Vidor, este muchas veces sin aparecer en los títulos de crédito, aunque colaboró en varias escenas. Tiene muchos encantos, todos ellos comunes al buen cine que se hacía a finales de los cuarenta, con un empleo entrañable del technicolor y/o incluso de otros menos vistosos como el trucolor, cinecolor… que le daban al film, sobre todo si se veía por televisión, muchos años después de su estreno, un halo romático, ingenuo y colorista.
Pero lo más curioso es ver al casi siempre cercano y cálido Glenn Ford, en un papel de malo, cosa no muy normal. Un malo malísimo, que da verdadero miedo, pero que no puede impedir que el espectador siente por él un poco de pena, dado que al fin y al cabo no es más que un enfermo mental, producto de una terrible y fraternal guerra civil, donde tuvo que dirigir verdaderas matanzas en aras de la búsqueda de la ansiada victoria. Ford lo hace de maravilla y su composición es de la que se recuerdan para siempre.

Le acompañan un seguro William Holden, en todo momento entre la amistad y lealtad con su amigo y su sentido del deber, una excelente Ellen Drew, que sufre de lo suyo con su enajenado marido, y soberbios característicos del buen westen como Edgar Buchanan, Stanley Andrews y/o Denver Pyle.
Los críticos suelen decir que la dirección de Levin es rutinaria. No sé si es cierto, lo que sí sé es que me lo pasé muy bien viéndola, me dejó una huella indeleble y considero esta película como un buen film, con escenas realmente violentas y más para la época en la que fue rodada y con un malsano clímax de muerte y corrpución, donde las buenas gentes se las ven canutas para imponer el orden en medio del caos y la locura.

ESTAMPIDA DEL NOROESTE (Northwest Stampede). 1948. Valoración: 6

mayo 4, 2009
La vida de Dan Bennett, estrella del rodeo, siempre había discurrido entre placeres, rodeos y ninguna preocupación, pero todo cambia radicalmente cuando recibe una carta del capataz del rancho de su padre en la que le informa del fallecimiento del Sr. Bennett, y le insta a hacerse cargo de la propiedad que ha heredado.
Allí, en su rancho de Calgary (Canadá), se hace pasar por un vaquero más.
Un caballo conocido como White Outlaw es el líder de una manada de caballos salvajes y la obsesión de Dan es capturarlo y domarlo.

Modesto en el plano técnico, al ser, indudablemente, un film barato, realizado por Albert S. Rogell con profesionalidad y sin mucha imaginación, resulta este western, empero, entretenido.
Esto se logra, sobre todo, a tener en sus filas a un buen plantes de estrellas del género, como el gran Chill Wills, y la grata presencia de “secundarios” siempre eficaces y seguros como el chistoso Jack Oakie, y hombres como Víctor Kilian, Stanley Andrews y otros de paracido talento. Además, la belleza de Joan Leslie.

La realización de S. Rogell, repito, no es para echar cohetes, en parte por tener un material de segunda y en parte porque el guión no es un dechado de situaciones esplendorosas, más bien todo ocurre tranquilamente, bueno, con algunos momentos inspirados gracias al buen montaje de Phillip Cahn, como la estampida que da título a la peli.
Y es que se hace simpática esta cinta, sin duda por los personajes que la pueblan, entrañables y con bonhomía.
Además, hay bonitos paisajes canadienses, como Calgary, Alberta y/o el Banff National Park.
Un film, repito que se ve con gusto y se olvida al cabo de unas horas, pero con bonita música de Paul Satwell y fotografía a cargo de John W. Boyle, ambos de recibo.

CALIFORNIA. 1946

enero 28, 2009
Un desertor del Ejército de La Unión consigue trabajo como guía en una caravana que transporta personas que se dirigen a California, con el pensamiento de conseguir tierras para futuras generaciones.
En dicha caravana viaja también una mujer de dudosa reputación, odiada por todas las mujeres allí presentes.

Un maravilloso Tenchicolor por Ray Milland y Barry Fitgerald, en la dinámica película CALIFORNIA

Así rezaba la publicidad del programa de mano del Cine Rosal.

Entretenido, aunque no muy distinguido western, dirigido con oficio pero sin excesiva imaginación por John Farrow, padre de Mia y autor de estimables films en varios géneros.
Se ve sin problemas, aunque le falta algo de enjundia, no en vano, se mezcla más de la cuenta la palabra con la (no excesiva) acción.
La labor de guión en cuestión de diálogos es meritoria y esforzada, pero queda todo algo estático y envarado, dando mayor importancia a la labor interpretativa dramática gestual, que a la meramente física, que es lo que en un western debería imperar.

La fotografía es lo mejor de la cinta, obra de Ray Rennahan, de contrastadas tonalidades cromáticas, que otorga gran belleza plástica a algunas escenas.
Lo cierto es que, pese a su larguísimo buen reparto, con ilustres protagonistas, como un apuesto Ray Milland y la siempre estupenda Barbara Stanwyck y/o el inolvidable Barry Fitgerald, y mucho/as “secundarios” que incluso actúan prácticamente de extras, como Ian Wolfe, Martín Galarraga, Darby Jones o el destajista y siempre eficaz Frank Ferguson , la peli se ve sin mayor problema, pero se olvida con excesiva facilidad.
Un trabajo artesanal, resuelto con dignidad gracias al probado oficio de Farrow, pero que no tiene muchos momentos de indudable interés.
Repito, se pasa el rato pero no es nada memorable.

KIT CARSON. 1940. Valoración de los bloggeros: 7

enero 16, 2009
Aventuras del mítico Kit Carson en su lucha contra las injusticias.
Kit Carson aceptará de mala gana guiar una caravana a través del territorio de los indios en California.
El grupo será escoltado por el Capitán Fremont.
Ambos hombres se enamorarán de Dolores Murphy, una de las pasajeras.

Los ejércitos mejicano y americano durante la guerra de liberación de California combaten ardorosamente.
¡Caravanas copadas! ¡Carros dinamitados! ¡Ranchos incendiados! Puentes, carreteras, montañas, ¡voladas!. Tiros, explosiones, vértigo, fragor..
Una película en la que entran en acción más de 10000 indios salvajes que cargan con sus caballos briosos en escenas de estrepitoso dinamismo.
KIT CARSON…El caballero legendario que oscurece las gestas de Buffalo Bill

Así rezaba la publicidad del programa de mano del Cine Alhambra.

Muy agradable y entretenida película, magníficamente dirigida por George B. Seitz.
Una de esas películas vistas en la niñez a través de la televisión(cuando proyectaban muchas películas en blanco y negro sin que a nadie le importase un bledo, y no como ahora…).
Muy buenos intérpretes con grandes “secundarios” del western como Ward Bond, Stanley Andrews, e incluso el verdadero antiguo jefe indio Iron Eyes Cody, habitual en el género.
Pero lo mejor es que es bastante espectular, con escenas de acción briosas, donde la violencia se expone sin rubor.

No tiene nada de malo este film, pero sí que realmente no cuenta TODA la verdad, ya que Kit Carson es un personaje que existió realmente (véase la foto),


sino que, como siempre ocurre y más en el cine de Hollywood, la leyenda le gana la partida al personaje real pues, entre otras consideraciones, según diversas biografías, no todo lo que hizo Kit Carson fue positivo.
Además de gestas más o menos heroicas, tuvo que ver bastante con la muerte de un buen número de “pieles rojas”, de una forma bien poco heroica.
En fin, que ciñéndonos a este ameno western, constituye un seguro entretenimiento y tiene el sabor del clasicismo de antaño.

INCIDENTE EN OX-BOW (Ox-Bow incident, the). 1943. Valoración de los bloggeros: 8,6

octubre 8, 2008
A dos vaqueros se les atribuye por mor de una grave equivocación, un crimen que no han cometido.
Un grupo de hombres decidirá si se les lincha o no.
La mayoría está a favor de la horrible e injusta (siempre, aunque fueran culpables) ejecución.
Sus razones son diversas, todos tienen algún motivo, bien son racistas (uno de los presuntos culpables es mejicano), bien por sadismo, o bien por no ser inculpados en su lugar.

Brillantísimo western, que constituye un doloroso alegato contra el linchamiento, todavía en boga en algunos estados de Norteamérica en el momento del rodaje del film (sobre todo a negros y desfavorecidos).
Está realizado con una fuerza y poder de convicción por , un siempre buen director pero en mucha ocasiones, un tantoWilliam A. Wellman parco en cuanto al ritmo empleado al contar sus historias.
Aquí es vibrante y el espectador es contínuamente azorado por la injusticia reinante en el metraje.
Soberbias interpretaciones (nada menos que Henry Fonda, Dana Andrews, Anthony Quinn…), bellisima fotografía en blanco y negro y una historia dura e inclemente en todo momento.

Una ruda lección que no se debe olvidar y que no se olvida una vez vista, permaneciendo en la memoria durante toda la vida (ya la ví siendo un renacuajo hace un trillón de años y su impacto todavía me dura, como lo hizo la también excelente “Furia“, de Fritz Lang, que toca el mismo tema, auque desde otro punto de vista.
Un gran western que no emite nunca por las cadenas de televisión españolas, cosa que me sorprende y me decepciona a partes iguales.

UNIÓN PACÍFICO (Union Pacific). 1939

mayo 4, 2008
Se narran las luchas y esfuerzos por los trabajadores que consiguieron crear el Unión Pacífico, la primera línea de ferrocarril de los Estados Unidos.
Había honradas personas que lucharon denodadamente por convertir el sueño en realidad, pero también criminales que trataron lo contrario.

Muy buen western de Cecil B. De Mille, quizás su mejor film.
Se trata de una película soberbiamente narrada, donde lo espectacular está sabiamente unido a lo intimista.
Tanto los esfuerzos y luchas para crear el Unión Pacífico, como la historia de amor a tres bandas, están magistralmente expuestas.
El resultado es un film entretenidísimo, con una dirección ágil y unas sublimes interpretaciones (Joel McCrea, Robert Preston, Brian Donlevy, Anthony Quinn…).

Hay momentos realmente inolvidables como la tensión en el carromato de la protagonista (maravillosa Barbara Stanwyck) momentos después de haber asaltado el tren donde se transportaba la nómina para los trabajadores.
Tensión muy bien medida, ningún plano sin sentido ni sobrante, y un ritmo de magistral interés in-crescendo, hacen de esta cinta, una auténtica gozada que una vez vista no se olvida jamás.
A ver cada cinco años o así para no olvidar lo que es, realmente, buen cine.

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