Archive for the ‘Thomas Gomez’ Category

LAS FURIAS (Furies, the). 1950. Valoración: 7,15

noviembre 30, 2009
En el rancho “Las furias”, viven T.C. Jefferson, que es el patriarca, hombre hecho a sí mismo, y sus dos hijos, hombre y mujer.
El hijo es un buen chico, pero sin carácter, mientras que la mujer es una mujer ambiciosa, aunque justa.
El patriarca desea echar de sus tierras a una familia de mexicanos, los Herrera, cuyo primogénito es amigo de la infancia de su hija…

Buena película, más un drama que un western, aunque tiene de todo.
La trama, aunque se entiende a la perfección, resulta un tanto extraña, pero resulta sumamente interesante.
Los personajes son complejos, y la dirección (buena)de Anthony Mann, crea un clímax de thriller, más que propia del far west.
Interesante, aunque se aparta de la típica película “del oeste”.
Y lo hace por varios motivos, pero sobre todo por su peculiar forma de narrar los acontecimientos, a la manera de una tragedia griega, donde el destino de los personajes juega con ellos de forma lenta pero inexorable.

Film en todo momento con violencia soterrada, que estalla en mil pedazos cuando se llega a los callejones sin salida del odio, los rencores y la pasión mas furibunda.
A todo ello ayudan la impresionante fotografía, cercana al expresionismo mas puro, de Víctor Milner y a la banda sonora del maestro Franz Waxman, soberbia y llena de fuerza dramática que magnifica aun mas el poderío de los rayos y truenos que resuenan a lo largo del metraje.
Excelente adaptación de la novela de Niven Busch, queda en la memoria por la fuerza de sus personajes, retroalimentados por los instintos mas bajos que guardan en sus almas, encarnados por maravillosos intérpretes, destacando al trío formado por el patriarca Walter Huston, simplemente magnifico, Bárbara Stanwyck en su laberíntica dualidad, y Gilbert Roland, espléndido en una escena capital que se queda en la retina y memoria para siempre.
Perfecta ambientación, con vestuario de nada menos Edith Heath, la mejor en su trabajo.

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EL ÁGUILA Y EL HALCÓN (Eagle and the hawk, the). 1950. Valoración: 5,70

septiembre 21, 2009
En 1863 un Ránger de Texas viaja a México junto a un espía del Ejército de la Unión para investigar qué se traen entre manos un jefe mexicano afin a Juárez y un extraño norteamericano que está reuniendo hombres de la peor calaña, comprando muchas armas con grandes cantidades de dinero que no se sabe de dónde viene.
Dicho norteamericano tiene una bellísima hija, o eso es lo que se suponen los dos “amigos”, que se siente atraida por el Ránger, siendo correspondida.


Muy irregular westen cuya mayor parte del metraje se puede calificar de rollete, sobre todo en su por así decirlo primera parte. En ella sólo las puyas, bromas y tensiones dialécticas entre los dos protagonistas tienen su gracia, habiendo momentos chistosos junto a otros bastante sosos.
Menos mal que aparece en pantalla, como por arte de birlibirloque una bellísima Rhonda Fleming, aquí muy joven, que sube la calidad general del conjunto, aunque no del argumento, tan convencional y trillado como la rutinaria dirección de Lewis R. Foster.
La intriga es de medio pelo, aunque la historia está rodada en preciosos parajes de Sedona, Arizona (USA), donde el paisaje combina las rojizas tierrar áridas con frondosos bosques rodeados de inmensos lagos. Un lugar de ensueño, que quita el hipo viéndolo en el magnífico technicolor de la época.

Menos mal que en último tercio la acción se torna más intensa, con momentos logrados como el intento de desmembramiento del protagonista, cuando le atan de sus muñecas a dos briosos caballos. Técnicamente es entrañable esta larga escena, no en vano las simpáticas transparencias cantan de lo lindo pero tiene fuerza dramática y se contiene el aliento. Además, hay un evidente peligroso trabajo por parte de los extras cuando la toma en en exteriores.
Aparte de esto, está bien en su épica y sentido del honor, el personaje del jefe mexicano, muy bien encarnado por el orondo Thomas Gómez, cuando comprueba que ha sido traicionado y no tiene más remedio, siguiendo su particular código de conducta, que finalizar la cuestión jugándose el pellejo si es necesario.
Se trata, de un modesto western de serie B, que va felizmente de menos a más y al final deja un aceptable aunque insuficiente sabor de boca.